Como parte de los trabajos en la planta de reconversión de residuos de la Refinería de Tula, el pasado miércoles fue colocado el primer tambor de coque con el auxilio de tres grúas de gran tonelaje. La maniobra inició a las 8:30 horas al poner en posición vertical el tanque, que pesa 565 toneladas, tiene un radio de 10.5 metros y una longitud de 41.4 metros. Posteriormente fue elevado hasta una altura de 130 metros para ser ingresado en una base de acero y concreto.
Este tambor llegó junto con otros tres hace una semana a este complejo de Pemex luego de haber recorrido durante casi un año un trayecto de 975 kilómetros desde el puerto de Altamira, Tamaulipas, a donde llegaron por barco procedentes de España.
Una vez que el tambor fue colocado sobre la base, los trabajadores iniciaron una serie de maniobras para su fijación y calibración. “La base del tambor tiene 56 anclas, luego de que se pone en su posición, se procede a la alineación, el torqueo y todo”, detalló Aarón Marrufo, gerente de proyectos.
A la colocación del tambor acudieron el director general de Pemex José Antonio González Anaya, así como el líder de los trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps, y Carlos Murrieta, director general de Pemex Transformación Industrial.
Con la planta de coquización, que está conformada por seis tambores, dos de los cuales están todavía en camino, Pemex pretende aumentar la producción de gasolina, diésel y turbosina al reaprovechar el denominado residuo de vacío.
González Anaya explicó que el residuo de vacío es lo que queda del proceso normal que actualmente se hace en esta planta al refinar el crudo para la producción de combustibles.
La planta, en la que Pemex invertirá 2 mil millones de dólares, se prevé que esté en operación en el segundo semestre de 2019 y permitirá aumentar la producción diaria de gasolina en 55 mil barriles y de diésel en 60 mil.
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