Esta iniciativa, redactada por dos senadores republicanos, pone trabas para entrar a territorio gringo.
Pese al apoyo del mandatario, se prevé que la oposición demócrata en el Senado no la apruebe.
La consigna «América primero» que Donald Trump manejó en su discurso de presentación como presidente norteamericano está más fuerte que nunca. Una muestra es el visto bueno que el exmagnate ha hecho a la iniciativa de ley que pretende recudir en un 50 por ciento la inmigración legal a territorio estadounidense en los próximos diez años.
Este proyecto de ley se llama Ley de Reforma de la Inmigración Estadounidense para un Empleo Fuerte (RAISE por sus siglas en inglés) y establece que solo podrán entrar a la nación del Tío Sam quienes hablen inglés, sean solventes económicamente y, además, tengan habilidades que colaboren con la economía de ese país. David Perdue y Tom Cotton, senadores republicanos, fueron quienes redactaron el documento con el que se desea implementar un sistema de puntaje para acceder al permiso de trabajo en la tierra de los hot dogs, lo que reduciría alrededor de un millón 500 al número de inmigrantes al año.
«Reducirá la pobreza, elevará salarios y ahorrará miles de millones de dólares de los contribuyentes», señaló Trump sobre esta iniciativa. Además, el mandatario la calificó como «la reforma más significativa en nuestro sistema migratorio en medio siglo».
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