Damas y caballeros, en esta vida la música es uno de los medios de expresión más artísticos que existen, pues transmite desde cautivadoras letras hasta historias y leyendas plasmadas en armoniosas melodías. Asimismo, las canciones tienen la habilidad de representar las tradiciones y hasta el contexto de una sociedad.
En México, cuando de amor y romanticismo se trata, los tríos y boleros son el punto cumbre que demuestran que el cariño entre los enamorados dura más cuando se escribe «con tinta sangre del corazón»; sin embargo, del otro lado, cuando se quiere conocer un poco más el lado marginado de la población, el rock urbano es clara muestra de que el crimen está a flor de piel en la ciudad, orillando a delinquir a jóvenes que tal vez «sólo tenían 17 años, bien vividos, mal vividos, qué se yo».
Pero hay más, pues como mencionamos, la música puede representar el contexto de la sociedad, y en nuestro México lindo y querido el narco y la droga parecen formar cada vez más parte de nuestras tradiciones que de una problemática social. Y por supuesto, los narco corridos vendrían siendo, así pues, el estandarte y hasta el mayor homenaje musical que el crimen organizado puede tener.
Esto viene a flote debido a los recientes informes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, quien aplicó sanciones al cantante de música norteña Julio Cesar Álvarez Montelongo ― Julión Álvarez, para los cuates―, por estar relacionado con el Cártel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación.
Y es que, al parecer, la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), no solo ha encontrado en la música del buen Julión una relación con el narco, pues según sus investigaciones, el cantante forma parte de una red de prestanombres para lavar dinero procedente de la venta de droga de una organización criminal relacionada a los cárteles ya mencionados.
De esta forma, se comenta que el cantante habría mantenido bienes en nombre de Raúl Flores Hernández, quien está al mando junto con su familia de la organización a la que jurídicamente se le ha llamado «Organización Flores».
Sin embargo, esta no es la única ocasión en que se ha dicho que la banda, el narco y los corridos han estado relacionados, pues ya en 2006 se había dicho que el cantante de mayor éxito de este género en ese entonces, Valentín Elizalde, simpatizaba con el Cártel de Sinaloa, el cual era liderado por Joaquín «El Chapo» Guzmán. Motivo por el cual se piensa que el asesinato de Elizalde, tras uno de sus conciertos, fue debido a una venganza por parte del Cártel del Golfo.
Asimismo, se comenta que la muerte de otra famosa, Jenni Rivera, se debió a un atentado del narco, debido a que la cantante se negó a pagar piso en varias de sus presentaciones, tras lo cual recibió muchas amenazas de muerte, algo que resulta sospechoso para algunos.
Así, el narco y la música no están tan separados, pues como se ve, en ocasiones se les puede ver en un abrazo tan íntimo que se ruborizarían si alguien volteara a verlos.
Israel Yerena
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