DAMNIFICADOS ASISTEN ALBERGUES, PERO NO OLVIDAN LO QUE ALGUNA VEZ FUE SU HOGAR
DAMNIFICADOS ASISTEN ALBERGUES, PERO NO OLVIDAN LO QUE ALGUNA VEZ FUE SU HOGAR

Diversos albergues se encuentran llenos por la noche, pero vacíos durante el día.

Damnificados comentan que si bien agradecen el apoyo de los albergues, por los días deben mantenerse al pendiente para cuidar lo que queda de sus hogares y evitar robos.

Debido a los diversos derrumbes de algunas viviendas y edificios, así como daños estructurales a otros tantos inmuebles que causó el terremoto del pasado 19 de septiembre, son demasiadas las personas que han tenido que optar por irse a vivir de manera temporal a alguno de los albergues que se ha instalado a lo largo y ancho de la Ciudad de México.

Por ejemplo, en el corredor Roma-Condesa se han instalado varios albergues para apoyar a los damnificados por el sismo, como lo es el proporcionado por Juan José Correa, de la Fundación Reinventando a México, quien junto con la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía, abrieron una instalación que permite albergar hasta 50 personas en la calle de Tuxpan número 30.

Sin embargo, aunque este tipo de apoyos son benéficos, José Correa menciona que si bien los albergues están repletos por la noche, en el día se encuentran vacíos, pues comenta que la gente parece pensar que «permanecer todo el día en un albergue es aceptar que lo perdieron todo’».

Asimismo, menciona que más que albergues, estos centros sirven más como un lugar momentáneo para comer, descansar, darse una ducha caliente y cambiarse de ropa, principalmente por las noches, momento en que acuden demasiados damnificados y voluntarios; pero que por el día se encuentran prácticamente vacíos.

De igual forma, la principal razón por la cual estos albergues se encuentren casi desiertos por las mañanas y tardes, es porque los damnificados que acuden a dormir y comer por la noche, prefieren ocupar el día para monitorear y patrullar los edificios donde antes vivían, por supuesto, con la finalidad de prevenir los rapiñas; pues si bien saben que si no es factible habitar de nuevo los que antes fueron sus hogares por el peligro de nuevos derrumbes, también están conscientes de que hay gente dispuesta a hurtar los objetos de valor que quedaron en estas casas deshabitadas.

Además, Luis de la Rosa, coordinador de los trabajos en algunos albergues, comenta que si bien son muchos quienes acuden a estas instalaciones a comer algo y tener un lugar donde dormir, también reciben atención médica y psicoemocional, así como terapias de risa y hasta obras de teatro con la finalidad de crear un ambiente menos tenso y ayudar a las personas no sólo en el ámbito físico, sino también emocional.

HOY NOVEDADES/CDMX