Los tiempos se acortan y el reloj de arena con la leyenda «Elecciones 2018» continúa su marcha. De tal forma que los interesados en obtener el trofeo llamado Los Pinos ya preparan a sus representantes más impolutos para que los representen en esas millones de hojas de papel que los mexicanos mancharán con su pulgar entintado en junio próximo. Veamos a los contendientes que tienen un «equipo» que los respalda.
La «carrera» rumbo a Los Pinos empieza a tomar forma - FOTO: POLÍTICO

Los tiempos se acortan y el reloj de arena con la leyenda «Elecciones 2018» continúa su marcha. De tal forma que los interesados en obtener el trofeo llamado Los Pinos ya preparan a sus representantes más impolutos para que los representen en esas millones de hojas de papel que los mexicanos mancharán con su pulgar entintado en junio próximo. Veamos a los contendientes que tienen un «equipo» que los respalda.

El primero viste de tricolor y ayer pareció dar un golpe sobre la mesa y levantar la mano para decir: «estamos listos». Busca seguir en el poder un sexenio más, pese al cuestionable desempeño que su copetudo representante ha padecido cada día desde aquel 2012 cuando ganó.

No obstante, nunca debe de darse por derrotado a este competidor. Es como esos atletas que tienen cola que les pisen pero sigue manteniendo nivel competitivo; ha pasado del invicto –que  mantuvo por décadas– a derrotas consecutivas; ha dado positivo en exámenes antidoping pero paga su castigo para volver reforzado y con nuevos bríos. Porque, aunque parezca inverosímil, la gente sigue creyendo en él.

El segundo es el eterno candidato al título pero que siempre se queda en la final. Desde el inicio de su carrera mostro aptitudes y actitudes que le hicieron pensar que ganar el campeonato estaba en sus manos; sin embargo, no contaba –pese a los antecedentes de finales de los ochenta– en que las artimañas y el juego sucio de sus rivales le arrebatarían la gloria en dos oportunidades.

Muchas voces le cuestionan sus formas y lo tachan de populista, cosa que a él lo tienen sin cuidado y sigue creyendo firmemente que, pese a su condición de veterano, tiene la calidad para imponerse a los demás y tratar de hacer que su dominio traiga pluralidad y un reglamento de competencia más equitativo que permita la igualdad –en la medida de lo posible– para todos.

El último de los aspirantes es una incógnita. Acá tres «equipos» se unieron pensando en sumar voluntades y talento para tratar de competir de mejor forma, la disyuntiva se está dando porque la alianza debe de elegir solo a uno para que dé la cara por todos. Como era de suponerse los tres tienen su propia opción, por lo que deberán de trabajar arduamente para determinar quién será el que les garantice mayores posibilidades de competir.

Ahí está el detalle. Porque dos de los tres involucrados tienen formas completamente opuestas de ver el «juego» y de competir para lograr la victoria. De ahí que los especialistas no les den ni tantito chance de acercarse a la recta final.

De tal forma que todo apunta a que de los dos primeros saldrá el próximo «campeón» nacional porque si bien hay otros competidores en la contienda, éstos no cuentan con un «equipo» que los arrope y les brinde una base sólida para ponerse al tú por tú con los otros.

 

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