Al parecer, Ricardo Anaya simuló la compra de una nave industrial para beneficiar a su compañía.
Anaya afirma que sus acusaciones son producto de una «guerra sucia del PRI» para revivir la campaña de Meade.
Ricardo Anaya, candidato presidencial por la coalición Por México al Frente, fue acusado de lavado de dinero por el abogado Adrián Xamán McGregor, quien además denunció que sus clientes Alberto «N» y Daniel «N», han sido objeto de amenazas por parte del panista.
Fue mediante una conferencia de prensa cuando McGregor afirmó que sus clientes, quienes aseguran haber sido contratadas por un empresario del sector inmobiliario de Querétaro, han recibido amenazas en las que podría estar implicado Anaya y otros actores, por ello presentaron una denuncia ante la Procuraduría General de la república (PGR).
Acusaron a Ricardo Anaya de dirigir una red de empresas fachadas, que triangularon una suma millonaria en varios países para simular la compra-venta de una nave industrial por parte de la empresa Uniserra S.A. de C.V. a la empresa Manhattan Masterplant the Velopment, por un valor aproximado de 54 millones pesos y con ello beneficiar a una compañía propiedad del panista.
Uno de los dos contratistas informó en la denuncia que el objetivo de la operación fue ocultar el origen de los recursos, «así como su destinatario final, simulando una compraventa para pagarle el precio a la citada empresa, Juniserra –propiedad de Anaya y su suegro Donino Ángel Martínez Diez–, utilizando para ello un valor que no correspondía al verdadero precio del inmueble».
Al respecto, el candidato de Por México al Frente, resaltó que desde hace cinco meses emitió un comunicado sobre este tema. También añadió que la empresa de su propiedad Juniserra, vendió una nave industrial a precio de mercado, misma que está declarada en su 3 de 3.
«Siempre ha estado al corriente de sus obligaciones fiscales, por lo que la compraventa referida cumplió con todas las formalidades que la ley establece», expresó Anaya Cortés.
Además, afirmó que las acusaciones son una estrategia de guerra sucia del PRI en su contra, que intenta «confundir a la opinión pública y levantar la campaña en ruinas de José Antonio Meade».
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