A pesar de firmas falsas, Jaime Rodríguez «El Bronco» sí estará en la boleta electoral.

Mientras el FBI ofrece una cuantiosa cantidad de millones de dólares por la captura de Caro Quintero, AMLO promete arrebatarles una cantidad mayor a los políticos mexicanos.

Las campañas electorales apenas han comenzado hace dos semanas y ya estamos viendo las primeras triquiñuelas. ¿Por qué? Pues porque en esta semana ha pasado prácticamente un resumen de lo que es la «democracia» en México. Nos referimos específicamente a la aceptación de Jaime Rodríguez «El Bronco» como el nuevo aspirante a la presidencia.

¿Y qué tiene eso de malo?, dirán ustedes, pues todo, ya que la manera en que el señor llegó a posicionarse dentro de la boleta electoral es un retrato de toda la omisión y corrupción que hay en nuestro sistema. Resulta que a pesar de que el buen Bronco contó con más de un millón de firmas falsas en su registro como aspirante, además de una gran cantidad de dinero usado de manera ilegal durante su campaña, el Tribula Electoral del Poder Judicial de la Federación le dijo que no había problema, que él podía entrar campante a la contienda electoral; peor aún, pues nuestro nunca incorruptible Instituto Nacional Electoral (se quedó con los brazos cruzados) argumentó que como en México toda ley y mandato superior se debe cumplir como lo manda la ley, ellos acatarían gustosos lo que dijera el Tribunal.

Por supuesto, esto no pareció gustar a ninguno de los candidatos, o al menos a unos menos que a otros, pues mientras Anaya y Meade dijeron aceptar la decisión del Tribunal, asegurando que esto no les afectara en las boletas al estar seguros que serán los ganadores, dejaron en claro que cuando alguno de ellos llegue a la presidencia se deberán resolver todas estas inconsistencias.

No fue el caso con Obrador y Zavala, quienes mostraron su posición en contra de que se haya dejado competir al Bronco, pues mientras el primero aseguró que esto sólo fue una decisión para restarle votos a Morena, la segunda dijo, muy atinadamente, que no puede ser posible que a tan pocos días de la elección, el engaño y la simulación tengan lugar en nuestra democracia. Lástima, el Tribunal ha hablado, y donde manda capitán, no gobierna marinero.

Pero no todo en México es malo, pues lejos de entristecernos por el tipo de gobierno que tenemos y las decisiones tan raras que se toman en él, una cosa en la que seguimos siendo buenos es en la gran calidad de nuestros delincuentes, ya que esta semana el FBI anunció que otorgaría una exuberante cantidad de dinero (nada más y nada menos que 20 millones de dólares) a manera de recompensa para quien logre proporcionar información que lleve a la captura de Rafael «Caro» Quintero, quien ya se posiciona como uno de los 10 más buscados por el Buró de Inteligencia.

Y hablando de millones, la recompensa que se ofrece por Quintero parece poca a comparación de toda la cantidad de dinero que AMLO le quitará a los políticos si es que llega a ser presidente, pues apenas en un mitin que realizó en la delegación Azcapotzalco el pasado lunes, aseguró que una de las medidas que tomará será el quitar las pensiones vitalicias a expresidentes, suspender los altos sueldos y vender aquel avión presidencial que «no lo tiene ni Obama».

Como vemos, las campañas apenas han iniciado y ya podemos darnos una idea de lo que nos espera en el futuro, pues entre oscuras mañas en donde candidatos se cuelan por meras decisiones «de los de arriba», delincuentes nacionales cuya fama es reconocida por EU y propuestas que se escuchan bien pero que nunca han llegado a cumplirse, en una sola semana tuvimos un digno resumen de cómo funciona la democracia en México.

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