Anaya y Andrés Manuel tuvieron un encarnizado enfrentamiento.
Mientras Anaya le decía a Obrador «inexperto» para conocer el mundo, este último lo llamaba ladrón.
La noche de este domingo se llevó a cabo en Tijuana el segundo debate presidencial, donde los candidatos a la silla del águila, José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez «El bronco» se disputaron la preferencia de los electores en un magnífico acto de stand-up.
Y es que entre acusaciones (las más), propuestas (las menos) y uno que otro chistorete, el electorado mexicano tuvo la oportunidad de echarse una buena y sabrosa botanita después del partido Santos-Toluca (donde sorpresivamente el cielo venció al infierno), pues al término de esos 90 minutos llenos de patadas y goles, miles de ciudadanos “preocupados” por su futuro (queremos creer que seguramente) cambiaron inmediatamente de canal para ver la verdadera disputa antes de irnos a la semifinal política rumbo al gran partido el próximo 1 de julio.
Fue así que frente a los árbitros Yuriria Sierra y León Krauze, los candidatos se pusieron en el centro de la cancha para dar inicio con el juego. Sin embargo, lo que tuvo que haber sido un partido lleno de estrategias para que los ciudadanos mexicanos tuvieran una mayor certeza sobre qué candidato quieren que los represente ante el mundo, se convirtió en un espectáculo digno de ser presentado en Comedy Central.
Basta con ver a Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, quienes fueron los dos que tuvieron el control de la pelota durante el mayor tiempo que duró el partido, aunque ambos se olvidaron de anotar gol para simplemente tirarse cuanto cañonazo pudieron. Comencemos por Anaya.
Si bien el candidato de Por México al Frente se posiciona como el mejor orador y principal rival de AMLO, no puede ocultar su rivalidad ya personal con Andrés Manuel, pues hace uso de cualquier situación o desliz del tabasqueño para tratar de ganarle en su propio juego político. Ejemplo de ello fue cuando el panista le dijo al moreno ser un hipócrita por el sólo hecho de que su hijo haya estudiado la universidad en el extranjero, reclamándole que «¿No que muy nacionalista?» Como si ningún estudiante mexicano quisiera salir del país para fortalecer sus estudios.
En segundo lugar tenemos el costal que Anaya sacó al referirse a la historia de una mujer que fue deportada del extranjero y que ahora no puede ver a sus hijos. Sin embargo, aunque el uso de dicha anécdota junto con el objeto en cuestión fue bueno para fortalecer el punto de Ricardo, el tiro le salió por la culata, pues resulta que lejos de generar empatía, el internet se inundó de memes en los que hacían alusión a que Anaya era un ladrón y el saco la bolsa donde guardaba el dinero robado (por supuesto, todo esto en alusión a los supuestos crímenes de lavado de dinero en los que se ha visto envuelto).
Obrador no dejó pasar esto, y haciendo uso de su siempre lento discurso aprovechó para cambiarle el nombre a Ricardo Anaya por el de Ricky Riquín Canallín. Pero no sólo eso, sino que para rematar y en forma por demás burlona, Obrador dijo «voy a guardar mi cartera» en cierta ocasión en que el panista se le acerco, por supuesto, haciendo referencia a que Anaya es un ladrón.
De estos y muchos otros momentos graciosos estuvo repleto el segundo debate, en el que un Bronco y un Meade prácticamente brillaron por su ausencia, pues a estas alturas del partido ya todo mundo sabe que la gran final se disputará únicamente entre dos hombres. No queda más que esperar el silbatazo inicial el próximo 1 de julio.
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