Mamá y Papá estrenará en cines el próximo viernes 1 de junio.
La película Mamá y Papá es dirigida por Brian Taylor y protagonizada por Nicolas Cage y Selma Blair.
Ser padre no debe ser nada fácil, pues si bien habemos quienes, ni por lo más sagrado de este mundo deseamos experimentar la «bendita maldición» de tener hijos ―como diría Lois, de Malcolm el de en medio―, todos y cada uno de nosotros estamos conscientes de los martirios, corajes y sustos por los que hemos hecho pasar a papá y mamá. Y es que, luego de tanto regaño y castigo (por nuestro bien, como nos suelen decir), no es de sorprenderse que, por lo menos una vez en esta vida, aquellos seres que nos trajeron al mundo hayan deseado matarnos, pero ¿qué pasaría si más que un deseo lo llevaran a cabo?
En Papá y Mamá (Mom and Dad) del director Brian Taylor, vemos a Nicolas Cage y a Selma Blair interpretar a un feliz matrimonio que, junto con sus hijos, lo tienen todo en esta vida. Todo parece ser perfecto hasta que, de manera inesperada ―y sin razón alguna―, los padres de toda la ciudad comienzan a atacar e incluso a asesinar a sus propios hijos.
La película pareciera ser una extraña mezcla entre 28 Days Later (Exterminio, 2002) y Shawn of the Dead (Muertos de risa, 2004), pues aunque desde el poster y el tráiler se nos promete una cinta llena de acción, gore y masacres, también encontraremos en ella una gran dosis de comedia y situaciones graciosas ―así como diálogos― por demás irreverentes y sin sentido. Afortunadamente, esto no es algo que afecte a la película cuando uno ya sabe a lo que se atiene o si simplemente desea pasar un rato divertido, pues si lo que el espectador espera es encontrar una historia seria y para recordar durante años, este no es el caso.
La cinta funciona gracias a la rapidez con que suceden los hechos, pues desde el inicio de ésta se nos presenta tanto a Brent (Cage) como a Kendall (Selma) llevando una vida ordinaria; eso sí, con todo el martirio que conlleva ser padres de Josh (Zackary Arthur), un niño pequeño que gusta de hacer todo tipo de travesuras, y Carly (Anne Winters), una adolescente pasando por la etapa en la cual cree que todo mundo está en su contra. Es por esto que, mientras los vemos disfrutar de una vida feliz y en familia, también seremos testigos de sus discusiones y de las clásicas peleas entre padres e hijos, dejándonos ver la rutina en la que ha caído este matrimonio con tal de favorecer el bienestar de sus retoños.
Hasta aquí todo se nos presenta como una familia normal llevando una vida normal, sin embargo, no es sino hasta pasados unos veinte minutos de metraje que los padres de toda la ciudad comienzan a presentar un comportamiento bastante extraño, el cual comienza por un leve enojo para convertirse en un arranque de furia única y exclusivamente contra sus propios hijos. Por supuesto, tanto Brent como Kendall no quedan exentos de esta situación, así que ahora Josh y Carly deberán escapar a toda costa de sus padres, aquellos seres que se supone deberían protegerlos con su vida, pero que, en cambio, ahora quieren arrebatarles la suya de la manera más dolorosa posible.
Aunque la trama se muestra bastante siniestra, todo lo que vemos en pantalla es por demás llevadero, ya que si bien la cinta contiene alguna que otra escena un tanto subida de tono en cuanto a su contenido sangriento, también presenta situaciones chuscas y totalmente absurdas ―como lo es su final por demás insatisfactorio, pero cierto― que lejos de posicionar a este filme como un producto slasher (o incluso un home invasion) terminan por convertirlo en una sátira de la vida familiar, demostrando que a veces los hijos son capaces de desquiciar totalmente a sus padres.
Israel Yerena
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