La relación AMLO-Trump ha sido, hasta ahora, de amor y paz.
Ni Trump ha dedicado un tuitazo al morenista, ni AMLO ha llamado al magnate rubio «señoritingo» o «Trump Trompetín».
La penúltima semana de julio estuvo cargada de muchos temas, pero sin duda lo más destacado fueron los guiños, dedicatorias y reverencias entre quien será el nuevo presidente mexicano y su homólogo en Estados Unidos; tema sazonado, por supuesto, con la visita a México de la canciller canadiense, Chrystia Freeland, y su pronunciamiento por un Tratado de Libre Comercio trilateral, mismo que, por cierto, ya reinició su renegociación.
No obstante, en esta ocasión centraremos este recuento en lo que se desató tras la carta que Trump envió a López Obrador: aunque la cordialidad y las buenas formas entre ambos veteranos se sigue manifestando -cual novios recién declarados- el maquillaje encantador del magnate yankee parece haber sufrido su primera disolución, pues aunque en la misiva le expresó al tabasqueño su entusiasmo por trabajar juntos, también le tronó los dedos para que se agilicen las renegociaciones del tratado comercial, antes de que el pelirrojo opte por medidas que beneficien más a su país.
A pesar de ello, la actitud incendiaria que, en ocasiones llega a tomar AMLO no se ha manifestado con el estadunidense, es decir, no lo ha llamado «chachalaca», «señoritingo» o «Trump Trompetín»; y viceversa, pues ese Trump de los férreos tuitazos que ya conocemos, desde hace casi dos años, tampoco se ha asomado para descalificar sin piedad las propuestas del nuevo presidente de México. Todo lo contrario, la relación AMLO-Trump hasta ahora ha sido de amor y paz.
Sin embargo, la nueva administración no está en posición alguna de confiarse, ya que el magnate hotelero trae un arsenal de conflictos trabados con México entre los que se encuentra el tema de la migración, narcotráfico, aranceles aplicados al aluminio y el acero y, por supuesto, su insistente propuesta de levantar un gigantesco muro en la frontera. ¡Aguas, AMLO!
Quizá lo más sano para el de Macuspana sería no pisar el pedal de velocidad, -como lo hizo al detallarle a Trump parte de su plan de gobierno-, al menos un par de meses para comenzar su sexenio sin incendios, descalabros ni reyertas.
Aunque muchos detractores de ambos han persistido en que las personalidades de éstos dos políticos son muy similares y que, incluso, AMLO es el Trump de México, hay ciertos ojos en el mundo (China y algunos países europeos, por ejemplo) que ven al de Macuspana como el contrapeso del republicano.
Finalmente, y ya que la revista Time combinó el rostro de Donald J. y Vladimir Putin, veamos cómo luce una quimera AMLO-Trump degustando, por un lado, frijol con puerco, y por otro, un taco bowl.

HOY NOVEDADES/EN BOGA






