La frecuencia de una onda de sonido aumenta o disminuye si la fuente que la produce o el receptor se alejan, porque se acumulan o separan, es decir, se hacen más cortas o largas dependiendo si vienen o se van. Se le llama efecto Doopler y esto nos explica, entre otras cosas, porque las motocicletas suenan distinto cuando vienen a cuando se van. Esto nos remite a López Obrador, quien parece haber «sonado» de una forma cuando buscaba la presidencia y de otra muy diferente ahora que tomará posesión el próximo primero de diciembre.
Hay algunos ejemplos de esto. Qué tal su discurso tajante e inamovible –así parecía en esos mítines por el país– sobre las presencia de las fuerzas armadas, ejército y marina, en las calles. En campaña el tabasqueño aseguró que los integrantes de ambas organizaciones deberían de regresar a los cuarteles y que su lugar fuera ocupado por los cuerpos policiacos (municipales, estatales y federales) quienes realmente deben atender esas labores.
Ahora, tras reunirse con los secretarios de Marina y de la Defensa Nacional, López Obrador externó que no es posible combatir la inseguridad y la violencia sin la ayuda de militares y marinos. Entonces el futuro presidente debe de apresurarse, junto con su equipo, a realizar su estrategia de seguridad, la cual incluya la capacitación de la policía en la búsqueda de cumplir con su cometido.
Otro asunto que ahora suena distinto es el del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el cual se realiza en Texcoco con diversos cuestionamientos. En su momento López Obrador mostró su desacuerdo con él y reiteró casi hasta el cansancio que dos pistas en la base de Santa Lucía eran una mejor opción.
Pero tras sondear inversionistas, empresarios, ingenieros, entre otros personajes, el presidente electo se ha dado cuenta de que el avance de la construcción y los intereses que están en juego no son cosa menor, por lo que se tomará su tiempo para elaborar la propuesta final, con consulta pública incluida.
Por otro lado a Meade lo calificó como un «títere más del PRI» y le echó en cara el desfalco de 12 mil mdp en Sedesol, aunque después se reunió con él. Esperemos esto haya sido un gesto de amabilidad y cortesía encaminada a la construcción de un nuevo país evitando la confrontación, eso sí, sin olvidar que prometió castigar la corrupción. También debemos de ver cuál es el sonido en relación a las reformas educativa y energética que se propuso cancelar o modificar en beneficio del país.
Debemos estar conscientes que no es lo mismo ver al sistema desde fuera que enfrentarlo desde dentro. Ya tendremos tiempo para dilucidar, con claridad y con base en las acciones que realice con su forma de gobernar el país, el cambio de sonido que tiene la motocicleta de López Obrador. Solo el tiempo nos dirá qué camino tomará, si realmente optará por la llamada cuarta transformación o si seguirá por el mismo rumbo que trae desde hace años.
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