Kirchner dice que se trata de una investigación dirigida deliberadamente en su contra.
Continúan las averiguaciones contra la expresidenta de Argentina por los supuestos casos de corrupción.
Como parte del proceso que se sigue en su contra, la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se presentó ante el juez Claudio Bonadio para entregar su declaración referente al escándalo de corrupción que ha alcanzado a varios integrantes del que fue su gobierno y en el cual, aseguran sus detractores, tuvo un papel importante.
Mediante un escrito entregado al juez, Kirchner reiteró su «negativa de manera categórica y terminante de haber formado parte de algún tipo de asociación ilícita, así como también de haber cometido delito alguno».
Cabe señalar que la semana pasada se ejercieron varias órdenes de cateo en las que se encontraron, presuntamente, (en una de las propiedades de la exmandataria) una lista de nombres de empresarios, funcionarios y posibles cómplices de los negocios ilegales del gobierno argentino.
En uno de sus domicilios, según los informes policiales, encontraron una bóveda secreta donde se resguardaba la información relacionada al caso de «corrupción». Sin embargo, durante su declaración, Cristina Fernández aseguró que se trata de una investigación «dirigida deliberadamente», desde las esferas del poder, aunque sin conseguir una «mínima prueba» que corrobore las acusaciones por las que se le señala.
Sin embargo, antes de acudir con el juez, la exmandataria sudamericana calificó como «pruebas obtenidas de manera ilícita» a los llamados «cuadernos», pues afirmó que se trata de «simples fotocopias» que fueron involucradas en la investigación contra la voluntad de su presunto autor. Por si fuera poco, Kirchner arremetió contra Bonadio al considerar que es un «juez enemigo», al juzgarla en más de una ocasión por el mismo delito, algo que va en contra del artículo 8 de la Constitución Argentina.
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