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Angela Merkel se reeligió como canciller de Alemania en tres ocasiones.

Tras las elecciones generales celebradas el año pasado, los partidos políticos tradicionales han perdido fuerza ante las fuerzas de ultraderecha.

Desde hace 13 años Angela Merkel ocupa el cargo político más alto que hay en el Estado alemán, sin embargo, la funcionaria ha anunciado que no buscará otra reelección, por lo que su mandato concluirá en 2021. También dio a conocer que tampoco buscará seguir como la mandamás de la organización Unión Cristianodemócrata (CDU), partido que lidera desde hace casi dos décadas.

La decisión de Merkel obedece a la fuerza que ha perdido el partido que preside, pues ha perdido en las elecciones regionales realizadas recientemente en Baviera y Hesse; además, al interior del gobierno berlinés se han presentado conflictos de interés. Ambas situaciones han orillado a la canciller a optar por ya no buscar conservar ningún cargo político.

«En el próximo Congreso de la CDU de diciembre en Hamburgo no me volveré a presentar como candidata a la presidencia (…) este cuarto mandato será el último para mí como canciller de Alemania», fueron las palabras que Merkel lanzó ante los medios de comunicación. Durante la comparecencia, la política fue tajante y externó: «en las elecciones federales de 2021 no me presentaré como candidata a  la Cancillería ni al Bundestag»; también aprovechó parta aclarar que no buscará ningún otro cargo político.

En este sentido, Merkel asumió «toda la responsabilidad» por los reveses obtenidos en las dos elecciones. Si bien en Hesse la alianza de la CDU con los socialdemócratas les permitió mantenerse en el poder, su preferencia bajó un 10 por ciento con respecto al proceso anterior celebrado en 2013, lo que representa un duro golpe para su organización y el peor resultado en el estado desde 1996. Mientras que la Unión Socialista Cristiana (CSU), partido hermano de la CDU, perdió varios lugares en las votaciones parlamentarias celebradas en la región de Baviera, con lo cual dejaron de tener la mayoría absoluta.

Merkel declaró que es momento de «pasar la página» y evaluar el desempeño del poder ejecutivo; sobre la baja de su partido en las preferencias electorales, la canciller alemana aseveró que «la imagen que da la gran coalición es inaceptable. Al respecto la canciller hizo una crítica a su organización: «las elecciones en Baviera y Hesse deben servir como punto de inflexión para el gobierno de coalición».

 

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