«Lo de anoche fue extraordinario. Al inicio de esta histórica conferencia, líderes de toda la región coincidieron en que la mayor amenaza en Medio Oriente es Irán». Estas son las palabras de Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, después de la segunda jornada de la Conferencia sobre Medio Oriente en la que participan representantes de 60 países. Además, el funcionario estadounidense enviado por Trump criticó la postura de Alemania, Francia y Gran Bretaña, quienes han respaldado a la nación asiática para contrarrestar los efectos de las sanciones impuestas por la Casa Blanca.
Hagamos un breve recuento. Después de más de tres décadas de disputas entre Washington y Therán, en julio de 2015 Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China y Estados Unidos pactaron con Irán la limitación del programa nuclear del país asiático. Se trató de uno de los logros más importantes a nivel internacional del entonces presidente Barack Obama. No obstante, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, este acuerdo se vino abajo. Fue en mayo del 2018 que el mandatario republicano anunció la ruptura pese a los intentos alemanes, franceses y británicos por evitarlo.
En aquel momento Trump aseveró: «Mi mensaje es claro: EUA no lanza amenazas vacías». El mandatario trató de fundamentar la determinación al referir que «el acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico. Si no hacíamos nada, el mayor patrocinador mundial del terrorismo iba obtener en poco tiempo la más peligrosa de las armas».
Con esta decisión del presidente norteamericano reabrió la crisis en Medio Oriente, la zona «más explosiva del planeta» según el diario El País. Porque son muchos los intereses políticos, económicos y hasta religiosos que convergen en esta zona del mundo, y lo que menos se necesita en estos tiempos de intolerancia y violencia desenfrenada es la división.
No obstante, para la visión sesgada de Trump esto es irrelevante. Qué contrario suena al discurso que lanzó Obama en 2015, en el que acotó que se había «frenado la expansión de las armas nucleares en Oriente (…) este acuerdo nos ofrece la oportunidad de avanzar en una nueva dirección. Deberíamos aprovecharla».
Todo eso ha sido borrado. Las incipientes pero significativas intenciones de Obama por enderezar las relaciones tan delicadas con Irán fueron minimizadas por Trump y su intolerancia. Esa que lo ha llevado a abandonar el Acuerdo de París que combate el cambio climático, a regresar las rencillas con Cuba (una relación en la que Obama también había logrado avances históricos), a implementar medidas más rigurosas para que los ciudadanos de países de origen musulmán no entren a Estados Unidos, a abandonar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica…
A eso se dedica Trump. A liderar un gobierno con tintes xenófobos y nacionalistas, aderezado con violencia y desplantes dignos de un régimen autoritario. Mientras tanto la Unión Europea sigue mostrando su inconformidad con el proceder del norteamericano, lo que no es cosa menor. Irán es el ejemplo más reciente, pero no olvidemos que el magnate es especialista en mandar, porque no se cree presidente de Estados Unidos sino dueño del mundo.
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