El libro busca que los principales lectores sean los niños
La autora Isela Xospa regresó a Milpa Alta, su lugar de origen, tras vivir 10 años en Nueva York. La intención del libro es «reivindicar el náhuatl».
La diversidad de las lenguas indígenas en nuestro país forma parte de un patrimonio cultural intangible que busca ser preservado por personas como Isela Xospa, quien a través de libros ilustrados busca rescatar y difundir el náhuatl.
Originaria de Milpa Alta, la artista es la autora del libro In miqui yoli. El muerto vivo. Esta obra cuenta la historia de un enterrador que revive gracias a las ofrendas que se ponen el Día de muertos en el pueblo donde se desarrolla la trama. La intención, apunta, es «reivindicar el náhuatl, traerlo de nuevo a la vida social».
El libro, que es el primero de una serie, incluye textos en náhuatl y en español, una de las características principales es que las ilustraciones de Isela Xospa son en forma cúbica. En entrevista con Efe, la creadora aseguró que la razón por la que dibujó así a los personajes es para evitar la discriminación:
«En México las publicaciones indígenas o temas indígenas, aunque han cambiado poco, estaban estereotipadas (…) No me gustaba y dije “¿cómo hacer para que salga el estereotipo indígena?” Si te fijas, (cada personaje) es un cubo y ese cubo se vuelve blanco, rojo, rubio, grande o chiquito. No hay gordo, no hay flaco, no hay forma, pero es una persona».
En su cuenta de Facebook, la artista refiere que el libro «además de contar una historia de la tradición oral de Milpa Alta, ilustra la vestimenta tradicional de la región». In miqui yoli. El muerto vivo usa solamente los colores negro y naranja, este último el de las flores de cempasúchil.
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