El presidente español tendrá dos meses para convencer a los diputados de otros partidos de que le entreguen sus votos
Si en septiembre vuelve a registrarse un resultado negativo, España tendrá elecciones generales el próximo 10 de noviembre.
Tras no conseguir un acuerdo con la coalición de izquierda, Unidas Podemos, el presidente en funciones del Gobierno de España, Pedro Sánchez, no alcanzó los votos suficientes para su investidura, lo que representa ya su segundo fracaso político en menos de una semana.
Sánchez consiguió 124 votos a favor y 155 en contra, sin embargo, lo que terminó de frenar su segunda investidura como candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue la abstención de 67 legisladores, lo que apunta a una nueva sesión de votaciones en septiembre próximo y a una repetición de elecciones generales.
Como cualquier otro candidato, el líder del PSEO tiene un margen de dos meses para conseguir los votos suficientes para su investidura, de lo contrario (algo que nadie quiere) el 10 de noviembre de 2019 se deberán repetir elecciones generales. El único antecedente similar ocurrió en 2016 cuando Mariano Rajoy se negó a ser investido por no tener el apoyo suficiente.
Las primeras reacciones ante lo sucedido este jueves provinieron de diferentes frentes. Por un lado la derecha española asegura que «Sánchez es parte del problema», así lo calificó la diputada Inés Arrimadas; por su parte, desde la izquierda acusan a los legisladores del Partido Popular (PP), Ciudadanos y Vox de organizar un «complot contra la democracia»; mientras que el PP asegura que la investidura de Pedro Sánchez es una «quimera» que ellos mismos lograrán detener.
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