La joven de 26 años desmiente la versión de secuestro difundida por su madre, revelando que su estancia en un hospital psiquiátrico fue voluntaria para salvaguardar su integridad física y emocional.
María Adela Morales Correa se presentó públicamente este 5 de mayo para esclarecer los hechos ocurridos tras semanas de ausencia. La joven explicó que su ingreso al Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz en la Ciudad de México no fue producto de un delito, sino una decisión autónoma para recibir tratamiento tras enfrentar un intento de suicidio.
Con esta declaración, la joven desestimó las hipótesis de trata de personas o privación de la libertad que su madre había promovido inicialmente ante las autoridades y los medios de comunicación.

Vía: El Heraldo de México
Redes de apoyo frente a acusaciones de criminalidad
María Adela defendió con firmeza la actuación de sus amigas, quienes habían sido señaladas por la familia como posibles responsables de su desaparición. La joven aclaró que ellas fueron su red de apoyo en un momento crítico y que su traslado a la capital del país no obedeció a una oferta laboral ficticia, sino al deseo de recibir atención médica especializada. En este sentido, exigió un alto al acoso contra sus amistades y agradeció al personal del hospital por respetar su voluntad de mantenerse aislada de su entorno familiar.
Asimismo, la joven aprovechó su intervención para denunciar un contexto de violencia sistemática en su hogar. Reveló haber sido víctima de abuso físico por parte de su madre, un elemento que, según su relato, fue el detonante de su crisis emocional y la razón principal por la que decidió buscar refugio en la institución médica.
María Adela enfatizó que se encuentra en pleno uso de sus facultades mentales y manifestó un profundo temor por su vida ante posibles represalias o intentos de su madre por obtener su custodia legal.
Vía: X @Mesthern
Implicaciones legales y protección institucional
Por otro lado, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha confirmado que se brindará protección a la joven tras sus señalamientos de violencia familiar. El contraste entre las dos versiones del caso ha generado cuestionamientos sobre el uso de los protocolos de búsqueda cuando existen conflictos de violencia doméstica no detectados.
Mientras la madre de la joven planteaba un escenario de delincuencia organizada, la realidad descrita por María Adela apunta a una búsqueda desesperada de supervivencia frente a su propio núcleo familiar.

Vía: 24 Horas Quintana Roo
“La razón por la que yo no quiero ver a mi mamá es porque ella ha abusado de mí, físicamente y emocionalmente” — Declaración de María Adela.
La situación jurídica de la joven parece estabilizarse bajo el resguardo de las autoridades capitalinas, quienes deberán ahora investigar las denuncias de abuso físico presentadas contra su progenitora.
Información de medios.
XSB






