Después de dos siglos de ausencia, la reserva Cuenca Los Ojos en Agua Prieta celebra el nacimiento de un ejemplar en estado silvestre, marcando un hito para la restauración ecológica y la identidad cultural del norte de México.
La biodiversidad del norte de México alcanzó un logro histórico el pasado 22 de abril, coincidiendo con el Día Internacional de la Tierra. La dirección de la reserva Cuenca Los Ojos confirmó el nacimiento de la primera cría de bisonte americano en estado natural dentro de Sonora, un suceso que no ocurría desde hace aproximadamente 200 años.
Este pequeño ejemplar nació en el rancho “El Uno”, dentro del municipio de Agua Prieta, devolviendo a la región una especie que había sido desplazada por la caza y la pérdida de hábitat.
Vía: X @ernesto_mendez
El inicio de una nueva manada
Este éxito reproductivo es el resultado directo de un ambicioso programa de reinserción. En febrero de este año, especialistas trasladaron a 29 ejemplares desde Janos, Chihuahua, hacia territorio sonorense. Debido a que el periodo de gestación de estos mamíferos dura nueve meses, la madre ya se encontraba preñada al momento de su llegada.
En consecuencia, la población actual de la reserva ascendió a 30 individuos, aunque los técnicos esperan nuevos nacimientos en las próximas semanas, ya que la temporada de partos se extiende hasta junio.

Vía: El Imparcial
Por otro lado, el personal técnico mantiene un monitoreo estrictamente a distancia. Para evitar el estrés de la manada y respetar su comportamiento silvestre, los expertos aún no determinan el sexo de la cría.
Asimismo, priorizan que el grupo establezca sus jerarquías sociales de manera natural, garantizando que el nuevo integrante se adapte correctamente a las 52 mil hectáreas que integran la reserva.

Vía: Excélsior
El bisonte como “ingeniero natural”
La reintroducción del bisonte no es solo un logro visual, sino una herramienta de restauración ambiental. El bisonte cumple funciones vitales como ingeniero del ecosistema; por ejemplo, su pastoreo selectivo permite que florezcan diversas especies vegetales y aumenta la biodiversidad de los pastizales. Además, sus pezuñas remueven el suelo de forma constante, lo que facilita la aireación de la tierra y mejora significativamente la infiltración del agua de lluvia.
Incluso sus hábitos de descanso son beneficiosos, pues generan nichos ecológicos para otras especies menores. De igual importancia es su capacidad para contribuir a la captura de carbono y a la regeneración de nutrientes en el suelo, factores clave para combatir la desertificación en el norte del país.

Vía: Cambio22
Un símbolo de justicia cultural
Más allá de la ecología, el retorno de este animal sana una fractura en la memoria colectiva de los pueblos originarios. Para naciones como la Tohono O’odham y la Ndé (Apache), el bisonte representa un guardián de los ciclos naturales y una manifestación del “Gran Espíritu”. Para estas comunidades, el regreso del bisonte simboliza la recuperación de su fuerza espiritual y un acto de justicia histórica.
Este proyecto cuenta con la colaboración de diversas instituciones nacionales e internacionales que buscan replicar el éxito obtenido en Chihuahua en 2009. Gracias a este esfuerzo coordinado, el bisonte vuelve a ser un símbolo de soberanía y respeto hacia el entorno natural, demostrando que la restauración de los procesos ecológicos interrumpidos por generaciones es hoy una realidad tangible en Sonora.
Información de medios.
XSB






