Donald Trump intensifica su agresiva política expansionista al adjudicarse este crucial paso marítimo global, justo después de que expirara sin éxito el plazo para firmar un acuerdo de paz con Teherán.

El Estrecho de Ormuz como blanco de Donald Trump

Primero apuntó hacia Groenlandia y el estratégico Canal de Panamá. Después, dirigió sus ambiciones territoriales hacia Canadá e incluso Venezuela. Ahora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluye al Estrecho de Ormuz en su creciente lista de territorios bajo soberanía ajena que pretende anexar.

A través de esta nueva declaración, el republicano va un paso más allá en sus controvertidas amenazas de apropiación. En esta ocasión, el mandatario utiliza una imagen publicada directamente en su propia red social, Truth, para oficializar y difundir sus intenciones. De esta manera, Washington deja muy claro que esta idea no representa un simple capricho pasajero o un comentario aislado.

Vía: Truthsocial @realDonaldTrump

Por el contrario, la publicación muestra un mapa sumamente detallado del canal que separa el golfo Pérsico del golfo de Omán. En dicha imagen topográfica, Trump marca el Estrecho de Ormuz con un círculo llamativo y añade el lema explícito: “NUEVO Territorio de Estados Unidos”. Además, adorna esta fuerte declaración visual con una franja tricolor azul, roja y blanca repleta de estrellas representativas de su país.

Una política expansionista que redefine a Estados Unidos

Desde su reciente regreso a la Casa Blanca, Trump hace un constante alarde de una política expansionista agresiva que rompe los paradigmas modernos. Mediante esta estrategia nacionalista, el líder republicano declara abiertamente la supremacía estadounidense a lo largo de todo el continente americano y el hemisferio occidental.

Sin embargo, el mandatario no duda en poner sus miras militares en otros puntos alejados del planeta. Ya la semana pasada generó estupor internacional cuando afirmó en un discurso que este vital cuello de botella marítimo pasaría a control norteamericano. Trump considera que esta apropiación territorial conforma la clave maestra de su guerra abierta contra el gobierno de Irán.

Trump anuncia bloqueo del estrecho de Ormuz

Vía: Diario de Yucatán 

En consecuencia, la comunidad internacional observa con profunda alarma cómo la administración estadounidense abandona por completo la diplomacia tradicional. Las pretensiones territoriales de Washington sobre naciones soberanas y aguas internacionales amenazan con desestabilizar el orden jurídico mundial.

El colapso del acuerdo de paz con Irán

Por otro lado, esta nueva crisis en el mapa geopolítico coincide directamente con un duro fracaso diplomático en la región. El pasado lunes venció de forma definitiva el plazo de 60 días que Estados Unidos e Irán acordaron para negociar el fin de la guerra en Oriente Próximo.

Ambas naciones establecieron este límite temporal el pasado 17 de junio mediante la firma oficial de un memorando de entendimiento conjunto. Dicho documento inicial declaraba un cese inmediato y permanente de todas las operaciones militares en los frentes de combate.

No obstante, el frágil proceso de paz terminó disolviéndose sin pena ni gloria. Ninguna de las dos partes beligerantes ha expresado el más mínimo interés en aplicar la prórroga que contemplaba el documento original de catorce puntos. En declaraciones emitidas directamente desde el Despacho Oval, el propio Trump aseguró tajantemente que no tiene interés alguno en mantener con vida un proceso que nunca llegó a funcionar en la práctica.

Irán dice a Trump: 'Acepte la realidad' de que no puede convertir el estrecho de Ormuz en territorio estadounidense

Vía: Forbes 

Control total y bloqueo marítimo en Oriente Próximo

A pesar del evidente estancamiento en las mesas de negociaciones, el presidente insiste en proclamar frente a sus ciudadanos un triunfo militar absoluto. Ya el viernes anterior, Trump argumentó que su país planeaba incorporar el estrecho como territorio propio inmediatamente después de “derrotar a Irán”.

Asimismo, el mandatario aprovechó un reciente mitin multitudinario celebrado en Long Island, Nueva York, para lanzar fuertes advertencias ante sus miles de seguidores. “Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el Estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos”, sentenció el líder republicano.

Adicionalmente, Trump presumió sin tapujos del severo asedio que mantienen sus fuerzas armadas navales en la zona de conflicto. “Tenemos un bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros queramos que pase”, alardeó el presidente frente a la multitud. Unos días antes, ya había mencionado la idea de que su nación se “quede” con el canal de forma definitiva.

Vía: X @AlertaMundoNews

El transporte de petróleo bajo el fuego de la tensión geopolítica

En este complicado contexto, Estados Unidos justifica su dominio unilateral argumentando que los constantes ataques realizados desde febrero diezmaron por completo las capacidades armamentísticas iraníes. Evidentemente, el gobierno de Teherán rechaza de manera categórica todas estas afirmaciones y condena la presencia occidental.

De hecho, el miércoles pasado, Trump desafió nuevamente a la república islámica escribiendo públicamente que Estados Unidos mantiene bajo su puño el área. “¡Creo que nos lo quedaremos!”, reiteró el presidente, asegurando con burla que Irán no tiene capacidad de respuesta ante esta ocupación.

Finalmente, resulta imperativo destacar que el Estrecho de Ormuz constituye una arteria comercial vital para sostener la economía contemporánea. Este estrecho canal marítimo representa una de las principales rutas globales para el transporte masivo de petróleo y gas natural.

Los bolsillos del mundo miran al estrecho de Ormuz mientras Macron abre la puerta a una respuesta internacional ante la que España pide tiempo

Vía: La Sexta

Por lo tanto, cualquier alteración impuesta en su jurisdicción o en el libre tránsito amenaza con disparar los precios energéticos globales de forma incontrolable. Hoy en día, este corredor se consolida indiscutiblemente como el mayor y más peligroso punto de tensión geopolítica en el violento conflicto entre Washington y Teherán. 

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