La Secretaría del Medio Ambiente capitalina lamentó el fallecimiento del emblemático ejemplar, que dejó un legado de al menos 10 crías tras más de tres décadas de atención médica y zootécnica especializada.
Un logro histórico de longevidad en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec
La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México dio a conocer el fallecimiento de “Fortunata”, la jirafa más longeva de la capital del país y una de las de mayor edad registradas a nivel mundial. Por lo tanto, el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec despide a un ejemplar icono que superó con creces el promedio de vida estimado para su especie bajo cuidado humano.
Efectivamente, la jirafa alcanzó los 36 años y cinco meses de edad, un hito biológico que refleja la calidad de vida que mantuvo durante su permanencia en el recinto. El desarrollo de Fortunata se sostuvo gracias a un riguroso esquema de atenciones continuas por más de tres décadas.
Concretamente, la dependencia capitalina destacó que su extraordinaria longevidad representa un logro directo del equipo de profesionales a cargo de su salud. Asimismo, la supervisión médica veterinaria, la nutrición balanceada y el manejo zootécnico especializado permitieron acompañar al ejemplar en sus distintas etapas del crecimiento, vida adulta y vejez.
“Su extraordinaria longevidad representa un logro del cuidado profesional, médico, veterinario, nutricional y zootécnico que recibió durante más de tres décadas por parte del personal especializado del Centro”, precisó la Sedema en una tarjeta informativa.
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Legado para la conservación: madre de 10 crías y abuela de varias generaciones
A lo largo de su vida, Fortunata desempeñó un papel determinante en los programas de reproducción y preservación de su especie. En este sentido, la hembra fue madre de al menos 10 crías y abuela de múltiples generaciones que actualmente forman parte de la continuidad biológica en Chapultepec. Por su parte, esta extensa estirpe consolidó a la jirafa como una de las matriarcas con mayor presencia e influencia en la conformación de la manada del recinto.
De esta manera, el legado genético de Fortunata permanece vivo en las generaciones descendientes que habitan la capital. Además, el seguimiento de su linaje permite constatar la relevancia de los programas de conservación bajo cuidado profesional en instituciones zoológicas. Por consiguiente, las autoridades resaltaron que su historia deja una marca entrañable tanto en los registros biológicos de la Ciudad de México como en el archivo afectivo del parque.
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Reconocimiento al personal técnico y condolencias de la comunidad ambientalista
Frente a esta pérdida, la Sedema extendió un reconocimiento público al personal especializado que la atendió diariamente. Específicamente, la institución agradeció el compromiso y entrega de cuidadores, médicos veterinarios y biólogos que acompañaron su manejo cotidiano durante más de 30 años. Por otro lado, la dependencia se unió a la tristeza de los trabajadores, visitantes y familias que conocieron y apreciaron a la emblemática jirafa a lo largo de varias décadas.
Hasta el momento, la autoridad ambiental no detalló la causa exacta ni la fecha precisa del deceso del ejemplar. Sin embargo, la dependencia reiteró que los cuidados de soporte y las revisiones clínicas periódicas se mantuvieron firmes hasta sus últimos días. En consecuencia, el cierre de este ciclo biológico marca el fin de una época fundamental para la historia moderna del zoológico capitalino.
Información de medios.
XSB







