El gobierno de Macron desplegó blindados y helicópteros para evitar disturbios tras los saqueos de la semana anterior y el ataque racista en Trappes.
Con un despliegue policial de escala inédita, el Gobierno de Francia movilizó este sábado 24 de octubre de 2026 a más de 70 mil agentes y gendarmes en todo el territorio nacional para contener una nueva oleada de protestas sociales contra el encarecimiento general del costo de vida. La estricta vigilancia, respaldada por una veintena de vehículos blindados Centauro, helicópteros, drones y camiones cisterna con cañones de agua, busca evitar que se repitan los graves disturbios, saqueos e incendios de edificios públicos que hace una semana dejaron cerca de 3 mil comercios dañados en las principales urbes del país.

Vía: UDG TV
Blindaje urbano y restricciones al derecho de manifestación
El primer ministro, Sébastien Lecornu, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, instruyeron máxima firmeza operativa ante las convocatorias impulsadas por el movimiento de los “chalecos amarillos”, sindicatos y federaciones estudiantiles. Para impedir que las marchas alcanzaran zonas turísticas o sedes de gobierno como el Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional, las autoridades prohibieron concentraciones en centros históricos y desviaron las rutas autorizadas en París hacia la periferia sureste.
Pese a las restricciones y a los toques de queda nocturnos aplicados en barrios periféricos, miles de personas salieron a marchar bajo consignas contra la gestión del presidente Emmanuel Macron, a seis meses de las elecciones presidenciales. En las primeras horas de la jornada, las fuerzas de seguridad reportaron la detención de al menos 135 personas y el uso de gases lacrimógenos en Lyon para dispersar bloqueos viales, mientras recintos emblemáticos como el Museo del Louvre, Orsay y la Ópera de París cerraron sus puertas por precaución.

Vía: France24
Tensión agravada por ataque armado en Trappes
El clima de agitación social se vio ensombrecido aún más por un ataque armado ocurrido el viernes en la localidad de Trappes, en la periferia de París, donde un agresor identificado como Kévin T. disparó contra transeúntes, dejando un saldo de un joven de 26 años sin vida y cinco personas lesionadas antes de ser capturado por la policía.

Vía: BBC
El presidente Emmanuel Macron condenó con firmeza el suceso y lo catalogó formalmente como un “atentado terrorista y racista“, asegurando que las víctimas fueron agredidas de manera premeditada por su origen étnico y su religión, un hecho que profundizó el malestar comunitario justo antes del inicio de las marchas multitudinarias.

Vía: Análisis Digital
En el ámbito internacional, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó a las autoridades francesas a priorizar la desescalada y garantizar la libertad de protesta pacífica. Entre tanto, los colectivos sociales ya anunciaron que mantendrán la presión en las calles con nuevas movilizaciones el próximo fin de semana para exigir un freno a la carestía y a las medidas autoritarias.
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