En una celebración sin precedentes por el Día del Niño, la compañía chilena superó récords de asistencia y transformó el corazón de México en el noticiero más grande del mundo.
La Ciudad de México fue testigo de un hecho cultural. Más de 230 mil personas inundaron la plancha del Zócalo y las calles aledañas para presenciar el espectáculo de 31 Minutos. La Secretaría de Cultura capitalina calificó el evento como un hecho histórico, no solo por la cifra de asistentes que desbordó las calles Madero, 20 de Noviembre y Pino Suárez, sino por el mensaje de libertad y derechos de las infancias que corearon miles de familias.
Vía: X @TuiteroSismico
Una cobertura noticiosa de otro planeta
El show no fue un concierto convencional, sino una emisión especial de su famoso noticiero. La trama giró en torno al lanzamiento de la pizza más grande del mundo al espacio, lo que provocó un conflicto intergaláctico con el capitán Sirulio.
La música se entrelazó con reportajes en vivo y la intervención heroica de Calcetín con Rombos Man, quien apareció para defender el derecho de los niños a no ser esclavizados por otros planetas y, de paso, evitar que “un par de locos” iniciaran la Tercera Guerra Mundial.
Asimismo, la nostalgia se apoderó de la plaza. Mientras los más pequeños descubrían a los personajes, los adultos defendían su “derecho de antigüedad”, recordando cómo el programa marcó su propia infancia hace dos décadas. Desde las cuatro de la tarde, la banda regaló un adelanto con temas como Mr. Guantecillo y Nunca me he sacado un 7, preparando el terreno para una noche donde el rock chileno y las marionetas fueron los protagonistas absolutos.

Vía: El Heraldo de México
El repertorio que hizo vibrar la capital
Por otro lado, la ejecución musical fue impecable, recorriendo los éxitos que se han convertido en himnos populares en México. El público se unió en una sola voz para entonar canciones emblemáticas que marcaron los momentos más altos de la noche:
- La melancolía juguetona de “Señora, devuélvame la pelota”.
- El tributo a Juan Gabriel con “Diente blanco, no te vayas”, que puso a cantar a todo el Zócalo al ritmo de “Querida”.
- La energía desbordada con el solo de guitarra de Freddy Turbina en “Equilibrio espiritual”.
- El cierre triunfal con “Yo nunca vi televisión”, dedicado a celebrar la amistad de toda una vida entre el programa y su público mexicano.
Vía: X @aondelavisteCL
Un fenómeno social y económico
La fiebre por los títeres también se sintió en la economía local. Comerciantes agotaron existencias de peluches de Juan Carlos Bodoque y llaveros de Tulio Triviño mucho antes de que empezara el show. Por consiguiente, el evento demostró ser un espacio inclusivo, contando con áreas reservadas para personas con discapacidad y una organización que, pese a la magnitud de la multitud, permitió que la fuerza de la infancia se sintiera en cada rincón del Centro Histórico.
Información de medios.
XSB






