Se cumplieron 48 años de la llegada del hombre a la luna, hazaña que fue posible gracias a la misión denominada Apolo 11, en la cual se aterrizó, por vez primera, sobre la superficie lunar, sin embargo, la ideas de explorar cada vez más el satélite se fueron disipando por su costosa operación.
Así es que en 1972, tan solo tres años después del primer alunizaje, se llevó a cabo la última misión, siendo esta Apolo 17, quedando pendientes otras tres misiones más. A las cuales, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon cortó el presupuesto.
Esto nos motiva a recordar a las personas que se encontraron detrás del proyecto, no únicamente a quienes dieron la cara y lograron poner los pies sobre la superficie lunar.
De esta forma «aterrizamos» en la persona que, sin su apoyo, posiblemente no se habría podido llevar a cabo la hazaña de la que todos hablan y por la que todos recuerdan a Neil Armstrong y al piloto del módulo Edwin F. Aldrin.
Margaret Hamilton fue una científica computacional y matemática que participó en el desarrollo de softwares en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), mismo que posteriormente fue utilizado por ella misma para lograr que la misión Apolo 11 pudiera aterrizar en la superficie de la luna.
Con 33 años, fue pionera en informática, escribió el código que permitió desarrollar y acuñar el término de «ingeniería de software» y evitar que la misión que pretendía alunizar, abortara minutos antes de lograrlo.
Su software permitió que la computadora, sobrecargada de datos entrantes con información del radar de posicionamiento, pudiera discriminar tareas prioritarias, siendo la más relevante, el propio aterrizaje.
«Si el ordenador no hubiera reconocido este problema y llevado a cabo la acción de recuperación, dudo que el Apolo 11 hubiera logrado su aterrizaje exitoso en la Luna»
Así fue como Margaret Hamilton desarrolló softwares en una época en la que nadie enseñaba cómo hacerlo, logró ser una de las pocas mujeres que pudo graduarse en la carrera de matemáticas y conseguir un trabajo en el MIT, mismo que la catapultó a hacer posible que el hombre pisara la luna.
Para las misiones subsecuentes de Apolo, Hamilton continuó trabajando en las misiones tripuladas y no tripuladas. Además, trabajó en el software de vuelo del Skylab y en los requisitos de software preliminares para la programación de vuelo del Transbordador Espacial.
Hasta la fecha, Hamilton continúa contribuyendo en el desarrollo de esta tecnología.







