Tras el inevitable estira y afloja por fin se dio el esperado aumento al salario mínimo, pero la sensación generalizada es que se esperaba más. Las voces al respecto son variadas: Peña Nieto enaltece el hecho como tal y dice que «no se trata de un ajuste menor»; mientras que Mancera Espinosa lo califica como «lamentable e insuficiente».
Salario mínimo: ‹habemus› aumento, pero se sigue quedando corto - FOTO: PERIÓDICO TIEMPO

Tras el inevitable estira y afloja por fin se dio el esperado aumento al salario mínimo, pero la sensación generalizada es que se esperaba más. Las voces al respecto son variadas: Peña Nieto enaltece el hecho como tal y dice que «no se trata de un ajuste menor»; mientras que Mancera Espinosa lo califica como «lamentable e insuficiente».

Cabe señalar que durante el transcurso del año la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) han trabajado en este hecho escuchando de lejos voces, a favor como la de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y en contra como la del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). No obstante las discrepancias iniciales de ambos lados, lograron ponerse de acuerdo y ahora el tema era cuánto se le aumentaría y a partir de cuándo se aplicaría.

A final de cuentas el salario mínimo pasará desde el primer día de diciembre de 80.04 a 88.36 pesos. Es decir, se aumentó un 10.39 por ciento. Pero aun así, este nuevo monto es insuficiente para cubrir la canasta básica mensual; porque la denominada «línea de bienestar» se cotiza en 95.24 pesos.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) un mexicano requiere –por lo menos– de 94.06 pesos para costear alimentos, un techo, ropa que ponerse, educación, cultura y recreación. Traducción: con ese mísero salario cualquier compatriota «puede» medio comer, medio rentar, medio vestirse, medio ir a la escuela, medio cultivarse y medio divertirse.

Pongámoslo en perspectiva. De acuerdo con la Organización para la Cooperación  y el Desarrollo Económicos (OCDE), de las 35 naciones que la integran, México es el país que más horas trabaja al año pero es el del salario mínimo más bajo.

Y si hablamos a nivel Latinoamérica el resultado es el mismo: nuestro salario mínimo apesta, con todo y aumento nuevo. El Banco Central se escuda y argumenta que un incremento mayor al salario mínimo podría ser un aliciente para que haya aumentos salariales en general.

De tal forma que si los 95 pesos que pedía la Coparmex se quedaron en meras ilusiones, los cien pesotes que pedía la Confederación de Trabajadores de México (CTM) son una meta que parece –hoy por hoy– una utopía.

Con 2 650 pesos al mes es difícil vivir, más bien se sobrevive. El sistema neoliberal fulmina al que más trabaja y apapacha al que menos lo hace. Pero también influye la mentalidad colectiva, a falta de una cultura del cuestionamiento crítico por parte del grueso de la población. Pero ya casi llega diciembre y es momento de «ser feliz con lo que se tiene», empezará el bombardeo mediático de mensajes con lucecitas típicas de fin de año. ¿Para esas sí alcanza?

 

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