Mediante rondines, Arriola pretende terminar con el narcomenudeo en CU.
El año pasado, se supo que en CU se llevaba a cabo una gran venta de drogas frente a las narices de los propios cuerpos de seguridad de la universidad.
Desde épocas inmemoriales, si hay algo por lo que la Universidad Autónoma de México se ha dado a conocer –incluso tal vez más que sus resultados académicos a nivel mundial- es la libertad que se le da a todos y cada uno de sus alumnos dentro de las aulas en sus diversas sedes, ya sean FES, CCH´s y prepas. Por supuesto, quien haya cursado por lo menos un semestre dentro de la universidad, sabe que la falta de seguridad y la total independencia de sus pupilos dan píe a que esto puedan hacer prácticamente lo que quieran (sí, lo quieran) ya sea dentro de los salones o en los «pastos» de tal o cual edificio. No hay por qué mentir, lo sabemos.
Y es que independientemente de la venta de drogas dentro de CU que El Universal expuso el año pasado, para nadie era un secreto que esto sucedía, y mucho menos para los estudiantes que sustentaban mediante la compra de «un 50» de mota o de cualquier otra droga este tipo de prácticas, quienes lejos de no consumir no denunciaban; y los que sí lo hacían, seguramente sus quejas pasaban (y siguen pasando) inadvertidas por los elementos de «seguridad» de la institución.
Es por ello que ahora el candidato a la jefatura de la CDMX, Mikel Arriola, tiene como una de sus propuestas la intervención bajo un esquema transitorio de las fuerzas federales (Marina, Policía federal y militares) en la zona sur de la ciudad, principalmente en Ciudad Universitaria. Por supuesto, no es que el candidato esté diciendo que va a llenar de tajo CU con militares para que se hagan con el control de ésta (aunque no ponemos en duda que ese sea uno de los sueños dorados de varios candidatos), sino que se planea hacer rondines en toda esa zona para evitar el tráfico de droga.
Sin embargo, cabe la pregunta ¿por qué el PRI se quiere poner las pilas en CU hasta ahora, cuando el partido ya estuvo dentro de la universidad en la forma de José Narro Robles y éste no hizo nada al respecto? ¿Será, acaso, una forma de influir en las elecciones? Seguramente sí, pero lo que Mikel también debería pensar antes de formular este tipo de propuestas, es que en estas elecciones –como en todas- habrá jóvenes (muchos de ellos seguramente de nuevo ingreso a Ciudad Universitaria) que voten por primera vez y muchos otros académicos que ya están hartos del tricolor, por lo que por muy buenas y mejores que sean las intenciones del candidato –aunque bastante dudosas- cualquier cosa que diga sobre el alma mater de cualquier puma será tomado en contra y como un ataque hacia su libertad y autonomía académica. No por nada la simple palabra de «militarización» es ya un sinónimo de privación de la libertad.
Sin embargo, en el caso de que (y esperemos que no sea así) CU sea patrullada por las fuerzas militares ante la ineficiencia y el despotismo de sus propios cuerpos de seguridad, cabe recordar que no toda la culpa la tiene el gobierno, sino también algunos alumnos que aunque nos duela decirlo, son la principal fuente de ingresos de los narcomenudistas y la razón por la cual Ciudad Universitaria sea un foco de drogadicción en ciertas zonas de ésta. No nos engañemos, pues también ellos son culpables.
Como dirían por ahí nuestros padres: a la escuela se va a estudiar.
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