Se le acaban los días a Yunes para refundir a ‹Javidú›
Se le acaban los días a Yunes para refundir a ‹Javidú› Foto: Alto Nivel

Javier Duarte siempre fue la joya de la corona para el gobierno de Yunes.

Desde antes de iniciar su administración, Yunes emprendió una auténtica cacería de brujas en contra de Javier Duarte.

Si a nadie le cayó bien la noticia de que a Javier Duarte se le dictó una sentencia de nueva años de prisión; a quien no le cayó nadita bien este acto es al actual gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, pues no dejó pasar mucho tiempo para expresar que la sentencia de nueva años de prisión dictada al ex priista le indigna y lastima la conciencia del pueblo veracruzano (y de él).

¿Y cómo no?, si desde el principio de su administración, al igual que Carlos Joaquín González, en Quintana Roo, y Javier Corral, en Chihuahua, Yunes emprendió una auténtica cacería de brujas en contra de quien fuera su antecesor, bajo la tupida amenaza de refundirlo en la cárcel por haber desfalcado las finanzas y la armonía social en la ciudad más antigua de México.

De este modo, una vez que Duarte fue capturado, extraditado a México y apresado en un camarote del Reclusorio Norte, el panista no desaprovechaba toda oportunidad de resaltar la actuación de su gobierno en el proceso de meter a la cárcel a «Javidú», y una vez recluido éste, la artillería política del gobernador blanquiazul saltó el charco del Océano Atlántico para dar con el paradero de Karime Macías, esposa del ex gobernador.

Y justo cuando Miguel Ángel planeaba dar la estocada final, evidenciando con videos y fotografías la vida de abolengo que la ex primera dama de Veracruz continúa dándose en calles londinenses; Javier Duarte se declara culpable por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, a cambio de una reducción de la pena en su contra; acción que para Yunes Linares no significó justicia, sino una redención de parte del gobierno federal saliente.

Si lo anterior le torció los intestinos al panista, no quisiéramos imaginar entonces qué pensará de la multa por concepto de 58 mil 890 pesos y la amonestación verbal para que Javier Duarte no reincida en este tipo de delitos, ―para que no lo vuelva a hacer, como dicen por ahí―, si Yunes había planeado, o hasta soñado quizá, que la joya de la corona en su efímero gobierno panista-perredista iba a ser, precisamente, sepultar a Duarte pudriéndose tras los barrotes de una prisión federal.

Ante tan crudo panorama, en los últimos días de Yunes al frente de su gobierno estatal de dos años seguramente escucharemos en más de una ocasión sus exhortos, tanto a la Procuraduría General de la República, para que persiga a los demás integrantes de la «banda» de Duarte; como a la cancillería mexicana, para que ésta acelere el trámite de extradición de Karime Macías; sin embargo, su insistencia por ver al priista y a su cónyuge tras las rejas podrían regalarle también los días más de mayor calamidad antes de entregar las cuentas al nuevo gobierno morenista.

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