IA y realidad virtual han ayudado a impulsar el aprendizaje, pero elevan la exposición de menores en plataformas digitales y fomenta la adicción a redes y contenido digital.
Vía NotiPress: La integración de Inteligencia Artificial (IA) y Realidad Virtual (RV) está revolucionando el rendimiento escolar, aunque la hiperconectividad dispara los riesgos digitales para los menores. Según Juan Alcocer, director regional de TI en Inspired Education Group, el 84% de los alumnos que utilizan IA reportan mejoras académicas gracias a contenidos adaptativos que se ajustan al ritmo individual.
El uso de herramientas inmersivas, como el Meta Quest 3, ha permitido a los estudiantes explorar laboratorios y contextos históricos, incrementando la retención de conocimientos. Sin embargo, esta expansión tecnológica ocurre en un entorno de alta conectividad, con más del 84% de la población conectada en mercados como Brasil, lo que facilita la desinformación y la hiperexposición de los usuarios.
Vía: Meta
Riesgos y vulnerabilidad en la economía digital
Kleber Wedemann, director de marketing de SAS, advierte que la conectividad continua dificulta distinguir entre hechos y opiniones. Además, el diseño de las plataformas, basado en recompensas personalizadas, prolonga el tiempo de uso en menores, exponiéndolos a dinámicas de monetización que pueden derivar en explotación emocional o económica.
Datos del Ministerio de Salud de Brasil subrayan esta vulnerabilidad, registrando más de 202 mil casos de violencia contra menores entre 2015 y 2021, condiciones que la exposición digital masiva podría amplificar. A esto se suma el desarrollo de sistemas de IA que simulan vínculos emocionales, generando relaciones asimétricas con los usuarios más jóvenes.

El reto de la alfabetización digital
Ante este escenario, la educación digital se vuelve indispensable para fomentar un uso responsable de la tecnología. Siguiendo marcos como la normativa europea sobre IA, el enfoque actual prioriza que los estudiantes aprendan a evaluar algoritmos y establecer límites en su interacción digital. El avance tecnológico en las aulas ahora convive con la urgente necesidad de proteger la integridad de los usuarios en un ecosistema hiperconectado.







