Los mandatarios anuncian avances en un pacto nuclear tripartito y acuerdos comerciales “fantásticos”, aunque persiste la incertidumbre sobre la venta de armas a la isla autogobernada.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, concluyeron una cumbre crucial en la capital china con el objetivo de estabilizar las relaciones entre las dos potencias más grandes del mundo.
Ambos líderes afirmaron haber logrado avances significativos en áreas geo-estratégicas y comerciales. No obstante, las profundas diferencias en temas sensibles como la autonomía de Taiwán y el conflicto con Irán continúan desafiando la solidez de este nuevo entendimiento bilateral.

Vía: Diario de México
Hacia un nuevo orden nuclear tripartito
Asimismo, uno de los puntos más destacados de la cumbre fue la propuesta de Trump para crear un acuerdo nuclear que incluya a Estados Unidos, Rusia y China. El mandatario estadounidense busca que las tres naciones firmen un pacto para limitar sus arsenales atómicos, especialmente ahora que el tratado New START ha expirado.
En este sentido, aunque el Pentágono estima que China posee actualmente unas 600 ojivas operativas (lejos de las 5,000 que mantienen Washington y Moscú), Trump aseguró haber recibido una “respuesta muy positiva” por parte de Xi.
“Este es el comienzo. Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver”, afirmó el republicano a bordo del Air Force One.
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El dilema de Taiwán: sin compromisos definitivos
El estatus de Taiwán se mantuvo como el punto de mayor fricción. Trump reveló que aún no decide si autorizará una importante venta de armas a la isla, una medida que el gobierno chino rechaza tajantemente. En consecuencia, el líder estadounidense evitó asumir compromisos públicos frente a las advertencias de Xi Jinping sobre la independencia del territorio.
Aunque la legislación estadounidense exige proporcionar medios de defensa a Taiwán, Trump rompió con la tradición diplomática al sugerir que consultaría directamente con Beijing sobre estas transacciones, una postura que genera incertidumbre en los aliados democráticos de la región.

Vía: El Universal
“Acuerdos fantásticos” en espera de confirmación
Asimismo, el presidente estadounidense celebró la firma de lo que calificó como “acuerdos comerciales fantásticos” en sectores de aviación (Boeing), agricultura (soja) y energía (petróleo). Según la versión de la Casa Blanca, el gobierno chino también accedió a colaborar para mantener abierto el Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China mantuvo una postura más cautelosa:
- Beijing no confirmó ni desmintió los pormenores de los acuerdos comerciales.
- La diplomacia china calificó la visita simplemente como un hito para establecer una relación “estratégica y estable”.
- Persistieron las quejas de Washington sobre el supuesto apoyo de empresas chinas a la inteligencia satelital de Irán.

Vía: El Periódico
Proyección a futuro
En conclusión, la visita de Trump a Beijing marca un cambio de tono en la retórica entre ambas superpotencias, pasando del enfrentamiento abierto a una “relación constructiva”.
Por consiguiente, la invitación formal para que Xi Jinping visite Estados Unidos en otoño de este año sugiere que ambos gobiernos buscan mantener canales de comunicación abiertos para evitar una escalada en la guerra fría tecnológica y comercial que define la era actual.
Información de medios.
XSB






