Ottawa rompe las negociaciones comerciales y responde con gravámenes equivalentes, tras la decisión de la administración estadounidense de imponer tarifas del 50% a las importaciones canadienses.
El fracaso de las negociaciones y la respuesta recíproca de Ottawa
El gobierno de Canadá aplicará aranceles equivalentes a los impuestos por Estados Unidos, luego de que ambas naciones suspendieran sus negociaciones comerciales sin lograr un entendimiento definitivo. La respuesta anunciada por Ottawa será estricta y “dólar por dólar”, acompañando de inmediato la entrada en vigor de los gravámenes estadounidenses del 50% sobre una parte fundamental de las importaciones canadienses.
Por consiguiente, el primer ministro Mark Carney ordenó el regreso de los negociadores a territorio canadiense tras suspender formalmente las conversaciones bilaterales. Estados Unidos había decretado que los nuevos aranceles comenzarán a aplicarse a la medianoche sobre un volumen aproximado de 28 mil millones de dólares canadienses en productos nacionales.

Vía: El Horizonte
En este sentido, Carney señaló con firmeza que Canadá protegerá a sus trabajadores y negocios igualando las tarifas de manera exacta. El mandatario criticó los cambios de última hora introducidos por Washington, argumentando que las nuevas condiciones eran injustas y socavaron la confiabilidad de cualquier pacto futuro.
Nuevos gravámenes estadounidenses y sectores afectados
Por su parte, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos impuso aranceles adicionales del 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares estadounidenses en mercancías procedentes de Canadá. Esta medida se fundamentó oficialmente en la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, respondiendo a supuestas prácticas discriminatorias contra los exportadores estadounidenses.
En consecuencia, estos gravámenes impactan directamente a sectores clave como las bebidas alcohólicas, los productos lácteos y determinados bienes vinculados con la industria automotriz. Washington argumentó que el mercado canadiense mantenía restricciones comerciales que limitaban el acceso justo de los productos norteamericanos.

Vía: El Universal
Asimismo, esta disputa recrudece la tensión en sectores que ya sufrían tarifas previas, tales como el acero, el aluminio, los automóviles y la madera. Los equipos negociadores habían evaluado reducir los aranceles del acero y aluminio al 25% y bajar al 15% los aplicados a los vehículos, sin embargo, el acuerdo colapsó.
Versiones encontradas sobre el estancamiento del diálogo
Durante los meses de julio y agosto, las conversaciones comerciales se intensificaron tras las advertencias de Washington sobre la ampliación de sus medidas proteccionistas. A pocos días de vencer el plazo, ambas partes reportaban avances importantes, generando expectativas favorables de alcanzar un entendimiento según diversas fuentes informativas.
Sin embargo, Mark Carney reconoció que los progresos resultaron insuficientes para cumplir con los objetivos estratégicos de Canadá. Los puntos de fricción incluyeron la defensa de un acceso sin aranceles para la mayoría de las empresas canadienses y la búsqueda de estabilidad a largo plazo.

Vía: EuroNews
Por el contrario, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo una postura distinta ante el cierre de las mesas de trabajo. Washington culpó a Canadá de negarse a finalizar el acuerdo, argumentando que la delegación canadiense introdujo nuevas exigencias que alteraron por completo el equilibrio de la negociación.
Presión económica sobre las empresas y medidas de apoyo
Debido a la alta integración económica, Canadá dirige aproximadamente el 70% de sus exportaciones totales al mercado estadounidense, lo que eleva el riesgo financiero para las compañías. Las cámaras empresariales de ambos países habían advertido sobre el severo impacto que tendrían estas medidas de presión en las cadenas de suministro.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio de Canadá, Candace Laing, calificó los aranceles como un duro golpe para la competitividad regional. Los pequeños exportadores deberán ajustar urgentemente sus costos operativos, nóminas y volúmenes de pedidos ante el incremento de las cargas fiscales.

Vía: BBC
Ante este panorama adverso, el gobierno canadiense anunció que implementará apoyos adicionales para proteger a los trabajadores y sectores más vulnerables. Estas acciones complementarán los programas de asistencia financiera desplegados por Ottawa durante los dieciocho meses anteriores.
Finalmente, la relación bilateral se mantiene bajo un esquema de aranceles recíprocos mientras el diálogo permanece suspendido indefinidamente. Estados Unidos sostiene sus tarifas punitivas y Canadá ratifica su postura de responder con la misma moneda, sin una fecha establecida para retomar las negociaciones.
Información de NotiPress.
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