Especialistas advierten que los estafadores aprovechan los dispositivos financieros de empresas no bancarias para clonar tarjetas y canalizar dinero robado.
Las empresas financieras promueven las terminales de pago como la solución ideal para facilitar cobros y formalizar pequeños negocios. Sin embargo, los delincuentes también utilizan estos dispositivos para ejecutar nuevos esquemas de fraude que afectan severamente el patrimonio de los consumidores. Ante este alarmante panorama, diversas organizaciones internacionales exigen a las autoridades regulatorias que vigilen estrictamente cómo operan estas tecnologías en el mercado actual.
Fiorentina García Miramón, directora ejecutiva de Tec-Check Organización de Consumidores en Línea A.C., explicó que la rápida evolución de las estafas con sistemas de cobro genera una profunda preocupación. Aunque la especialista evitó responsabilizar de manera directa a marcas específicas como Mercadopago o Clip, sí enfatizó que las debilidades en los mecanismos de seguridad permiten a los estafadores delinquir con extrema facilidad.

De hecho, los múltiples reportes que los usuarios envían a su organización revelan patrones sistemáticos muy claros. Por lo tanto, los analistas logran identificar al menos dos formas principales de operar que los criminales aplican diariamente contra los compradores incautos.
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El engaño físico: clonación en las terminales de pago
La primera modalidad ocurre físicamente frente al propio consumidor y se ejecuta en cuestión de escasos segundos. Durante el momento de pagar en un establecimiento comercial, el vendedor engaña al cliente asegurando que la operación original no pasó. Inmediatamente después, el defraudador exige al comprador que presente nuevamente su tarjeta bancaria.
Para concretar el robo, el criminal utiliza a escondidas una terminal completamente distinta. “En cinco segundos, la persona en el comercio ya le cambió el dispositivo y ahí es donde jalan los datos”, detalló García Miramón. Consecuentemente, los delincuentes clonan la información bancaria y realizan cargos no reconocidos que el cliente descubre tiempo después.

Asimismo, la vocera de Tec-Check relató que muchos consumidores afectados coinciden en su testimonio. Ellos declaran que el fraude invariablemente ocurre en aquellos comercios donde el dependiente argumenta una supuesta falla del sistema para manipular el plástico bancario varias veces.
Sofisticación digital: sistemas para recibir dinero obtenido mediante un engaño
Por otro lado, la segunda modalidad resulta mucho más sofisticada y requiere habilidades digitales avanzadas. En este escenario, los defraudadores no utilizan la terminal como el punto inicial del fraude. Al contrario, los criminales emplean estas plataformas financieras exclusivamente como el medio final para recibir y ocultar el capital ilícito.
Generalmente, esta estafa comienza en las redes sociales o a través de sitios web maliciosamente falsificados. Por ejemplo, los delincuentes publican anuncios engañosos en plataformas como Instagram para vender boletos de eventos populares. Cuando la víctima ingresa a la página clonada, el sistema roba sus datos y procesa el cobro fraudulento de inmediato.
En consecuencia, “el dinero no ingresa a una terminal física ficticia, sino al sistema de pagos que el defraudador utiliza para cobrar”, sostuvo García Miramón. Por esta razón, la experta urge a las autoridades gubernamentales y a los proveedores de medios de pago a rediseñar de inmediato sus protocolos de protección al consumidor.
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Regulación frente a los avances tecnológicos y los esquemas de fraude
Sissi De La Peña, directora del capítulo de la Global Anti-Scam Alliance (GASA) en México, comparte esta urgente preocupación ciudadana. La especialista señaló que el Estado mexicano debe enfrentar de frente los retos regulatorios que imponen las tecnologías emergentes. Las herramientas para transferir capital cambian velozmente y las leyes necesitan adaptarse al mismo ritmo acelerado.
Además, De La Peña reconoció que las instituciones ya trabajan activamente con los arrendadores de pagos para mitigar el conflicto. No obstante, advirtió que los delincuentes modifican constantemente sus tácticas operativas para evadir la seguridad, lo que dificulta la prevención efectiva de estos delitos patrimoniales.

La explosión del mercado y la inclusión financiera no bancaria
Para comprender verdaderamente la magnitud del problema, resulta fundamental analizar las cifras oficiales del Banco de México (Banxico). Según el último Informe Anual de Cumplimiento correspondiente al ciclo 2024-2025, los mexicanos utilizan las tarjetas de manera masiva para cubrir sus gastos cotidianos.
Tan solo entre julio de 2024 y junio de 2025, el sistema financiero nacional procesó 10.6 mil millones de operaciones con tarjetas. Simultáneamente, el monto real de estas transacciones alcanzó los impresionantes 6.18 billones de pesos. De igual forma, el volumen operativo aumentó un 18.4% en comparación directa con el periodo inmediato anterior.
Curiosamente, el ticket promedio disminuyó de forma significativa durante la última década. El importe real por pago cayó de 903 pesos en 2015 a solamente 580 pesos en 2025. Esto demuestra que los consumidores ahora prefieren liquidar sus compras pequeñas con dinero plástico en lugar de arriesgarse a usar billetes físicos.

Finalmente, las estadísticas del banco central revelan una transformación radical en la propiedad de la infraestructura de cobro comercial. Desde el año 2020, las entidades financieras no bancarias dominan abrumadoramente la distribución de las terminales. Para junio de 2024, los agregadores independientes proveían 81 de cada 100 dispositivos instalados en el país, dejando a los bancos tradicionales rezagados ante esta nueva realidad tecnológica.
Información de medios.
XSB






