El velocista Gil Roberts, quien obtuvo la medalla de oro en 4×400 metros en los Juegos Olímpicos de Río, dio positivo el 24 de marzo a un examen antidoping realizado fuera de competencia, por lo que se le sometió a una suspensión cautelar el 5 de mayo. Se le acusaba de dopaje por consumo de probenecina, un enmascarante.
Parecía que el destino del atleta de 28 años estaba decidido ya, pero él apeló la sentencia y recibió un permiso para competir en los Trials norteamericanos de Sacramento, en los que logró clasificarse segundo. Posteriormente, un tribunal escuchó y aceptó su versión y luego de investigar al respecto, descubrieron algo insólito: fue la novia de Roberts quien le «administró» la sustancia, ¡a besos!
De acuerdo con el informe de la Asociación Americana de Arbitraje «cada vez que la pareja estaba junta se besaba apasionadamente y con frecuencia», lo que provocó el resultado positivo en la prueba, ya que el velocista aseveró que no sabía que su novia estaba consumiendo ese medicamento y que desconocía que los besos podían trasmitirle esa sustancia.
Como lo explica AS México: «La probenecina se puede utilizar para tratar el exceso de ácido úrico en la sangre, pero a menudo los deportistas tramposos la usan como enmascarante, porque aumenta la cantidad de orina, con lo que se eliminan antes las sustancias prohibidas». De esta forma, Gil Roberts podrá competir en los 400 metros de los mundiales de Londres y también hará el relevo.
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