- Verónica Martínez, senadora priista, solicitó el documento desde el pasado mes de julio, en agosto se aprobó y apenas ayer llegó al Senado.
En el 2015 se advirtió de 260 mil edificios capitalinos con daños - FOTO: GRUPO CANTÓN

Ha pasado más de un mes desde el lamentable y terrible terremoto del 19 de septiembre, y aunque fueron muchas vidas las que se perdieron, tal vez muchas de ellas se hubieran podido salvar de no ser por la irresponsabilidad de varias constructoras.

Y es que seguramente, lo único que tembló y se tambaleó más que todos los edificios en la ciudad y los estados afectados, fueron los nervios de todos los empresarios y constructoras que ya veían venir el problemón que se les vendría tras el sismo, ¿por qué?, bueno, pues porque tras los diversos peritajes que se han hecho a las afectaciones dañadas, se ha encontrado con que varias de ellas colapsaron no completamente gracias al terremoto, sino a la pésima calidad de los materiales que se usaron para su construcción y además de diversos permisos «ilegales».

Tal es el caso del colegio Rébsamen, donde desgraciadamente varios niños y adultos murieron. Este hecho resulta más triste todavía cuando padres de familia que estuvieron presentes en la escuela al momento del movimiento telúrico, declararon que el personal de la escuela no supo cómo actuar para poner a salvo a los niños; pues incluso comentan que algunas maestras preferían ponerse a salvo en vez de resguardar a los pequeños.

Además de esto hay que agregar que la directora del Rébsamen realizó diversas modificaciones a la estructura de la escuela con tal de vivir con ciertos lujos, tal como lo fue la instalación de un jacuzzi en su hogar, pues cabe recordar que esta señora prácticamente construyó su casa dentro del mismo colegio, pero no sólo eso, no señor, sino que después se dio a conocer que los papeles que utilizó para realizar dichos cambios eran falsos. Estas construcciones ilegales ocasionaron que la estructura de la institución tuviera un gran sobrepeso, lo que contribuyó al derrumbe de éste y, por supuesto, ¿dónde están los responsables? Hasta el momento no se sabe.

Otro caso es el del Tec de Monterrey, donde el derrumbe de algunos de sus puentes ocasionó la muerte de cinco alumnos. Ahora bien, este viernes se supo que los peritajes para deslindar responsabilidades habían llegado a su fin, y se llegó a la conclusión de que el colapso de estas estructuras se dio gracias a que los materiales con que estaban edificados no presentaban la calidad necesaria y, lo que es más, no estaban diseñados para soportar movimientos telúricos, mucho menos de gran intensidad.

Y si bien se ha informado que fueron 15 empresas las que construyeron el TEC, se sabe que los puentes colapsados fueron edificados por las constructoras Acueductos y Urbanizaciones S.A de C.V. y Acero, Electricidad y Forja S.A. de C.V., pero volvemos a la misma pregunta, ¿dónde están los responsables? ¿Irán a parar a la carcel? Quién sabe.

Si acaso, donde se vislumbra un poco más de justicia es en el caso del edificio colapsado en Bretaña 90, el cual originalmente era un inmueble de dos pisos pero que, posteriormente, fueron construidos sobre éste cuatro niveles más para renta de departamentos. Debido a esto y gracias a que se han aportado las pruebas suficientes para mostrar las diversas irregularidades que hubo en su construcción, el Juez 12 del Penal del Reclusorio Norte ha ordenado dos órdenes de aprehensión para los hermanos Daniel y Clemente Estrada Niño, dueños de la constructora Dijon GP.

Será difícil, pero esperemos que al menos entre tanto sufrimiento y miedo que ocasionó el terremoto del 19 de septiembre, al menos se haga un poco de justicia para la sociedad y caiga el peso de la ley sobre aquellos que, por su irresponsabilidad, se perdieron varias vidas.

Israel Yerena

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