El mandatario estadounidense rechaza marcos regulatorios internacionales y decreta el cambio oficial del término inteligencia artificial.

Durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas este martes 22 de septiembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió con firmeza la primacía de su país en la carrera por el desarrollo tecnológico avanzado y rechazó categóricamente cualquier intento de someter la industria a normativas o tratados internacionales de control. Frente a los líderes globales reunidos en Nueva York, el mandatario planteó la evolución de estos sistemas informáticos como una disputa geopolítica decisiva frente a competidores como China, advirtiendo que la nación que encabece esta transición dominará el panorama económico mundial.

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Una de las principales directrices anunciadas por el mandatario fue la modificación del lenguaje oficial del gobierno estadounidense: a partir de este momento, todos los documentos y dependencias federales sustituirán el concepto de “inteligencia artificial” por el de “superinteligencia”. De acuerdo con Trump, la palabra ‘artificial’ transmite una idea errónea de falsedad cuando en realidad se trata de capacidades tecnológicas asombrosas. Asimismo, restó peso a las advertencias de investigadores y científicos sobre riesgos existenciales para la humanidad, calificando los pronósticos catastrofistas de exagerados y comparándolos con las alertas sobre el cambio climático.

“Quien gane la superinteligencia, gana. No voy a sofocar el crecimiento de una herramienta que será más grande que la revolución industrial y que internet. Vamos a impulsarla, no a frenarla”, advirtio Donald Trump desde la tribuna de la ONU.

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Vía: La Nación

Desregulación global y supervisión interna

La política exterior de Washington en materia digital prioriza la velocidad de innovación sobre la contención normativa:

  • Rechazo a tratados vinculantes: Trump subrayó que la Casa Blanca se opone de manera tajante a que organismos multilaterales pretendan imponer límites o trabas que ralenticen el ritmo de los laboratorios estadounidenses en favor de competidores extranjeros.
  • Supervisión caso por caso: Pese a defender el libre mercado tecnológico, el mandatario descartó una desatención total de la seguridad, indicando que el Departamento de Justicia intervendrá de forma focalizada ante faltas concretas sin entorpecer el avance industrial general.
  • Competencia directa con Pekín: El presidente aseguró que Estados Unidos sostiene actualmente una ventaja estratégica sobre el desarrollo tecnológico chino y ratificó que su administración no cederá ese liderazgo por adoptar esquemas precautorios excesivos.

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Impacto en el debate tecnológico internacional

La postura marca una ruptura con las corrientes que exigen pausas y auditorías éticas a gran escala. Al alinearse con los sectores que defienden que la seguridad y el avance acelerado pueden coexistir, Trump colocó la política tecnológica norteamericana en un esquema de aceleración productiva, asegurando que observarán los sistemas de manera responsable pero sin frenar las inversiones que definirán el futuro de la superinteligencia global.