Especialistas han vinculado el consumo temprano de cafeína con caídas de energía y menor productividad durante el resto del día.
Vía NotiPress: Consumir café inmediatamente después de levantarse podría ser el responsable de esa sensación de cansancio y nerviosismo a media mañana. De acuerdo con información técnica publicada este 1 de abril de 2026, la interacción entre la cafeína y el cortisol, la hormona que regula el estado de alerta, puede alterar los procesos naturales del organismo y reducir la energía conforme avanza la jornada.
La neuróloga Ella Akkerman explicó que, si bien la cafeína bloquea la adenosina (sustancia relacionada con el sueño) y aumenta la adrenalina, su consumo se superpone con el pico natural de cortisol que el cuerpo experimenta entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana.

El choque entre la cafeína y el cortisol
Al coincidir ambos estímulos, el cuerpo reacciona con niveles de cortisol superiores a lo habitual. Según la nutrióloga Julia Zumpano, este exceso es lo que genera cuadros de ansiedad y un posterior descenso abrupto de energía, explicando por qué muchos usuarios se sienten agotados apenas unas horas después de su primera taza.

Para mitigar estos efectos, los especialistas recomiendan:
- Retrasar la ingesta: Esperar al menos una hora después de despertar para permitir que los niveles de cortisol comiencen a descender naturalmente.
- Evitar el ayuno: Consumir café con las reservas de glucosa agotadas tras el sueño nocturno puede derivar en hipoglucemia y temblores.
- Respetar los límites: La FDA establece un consumo seguro de hasta 400 miligramos diarios; exceder esta cifra puede provocar palpitaciones y alteraciones del sueño.
Calidad del sueño y consumo vespertino
Finalmente, la evidencia señala que el café consumido por la tarde afecta la calidad del descanso, incluso si no impide conciliar el sueño. Por ello, la recomendación es suspender las bebidas con cafeína en las últimas horas del día para garantizar una estabilidad energética real durante la jornada siguiente.






