Emociones encontradas después de la negativa del Senado argentino para legalizar el aborto.
Argentina seguirá, al menos un año más, con una ley referente al aborto promulgada en 1921.
Después de 12 horas de debate, la Cámara Alta del Senado argentino decidió votar en contra de la legalización del aborto, por lo cual, continuará siendo una actividad penada con la cárcel. Una ley que se originó en 1921, cuando permitirlo en casos de violación y riesgo de vida a la madre, parecía progresivo, pero anacrónica para las nuevas demandas de las sociedades.
Aunque la propuesta para convertir al aborto en una actividad legal ya había sido aprobada el 14 de junio en la Cámara de Diputados, con 38 votos en contra, 31 a favor y dos abstenciones, los senadores argentinos decidieron ponerle fin a la controversia que se vivió en los últimos días y con ello poner un nuevo bloque a dicha petición.
No obstante, a la par que se discutía la propuesta de ley, miles de manifestantes se dieron cita en distintas ciudades de Argentina para manifestarse a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Sin embargo, no fueron los únicos que salieron a las calles, diversos grupos provida también tomaron las calles del país sudamericano para protestar por el derecho a la vida, como se leía en algunas de sus pancartas.
Ante esta nueva negativa en el Senado, y de acuerdo a las leyes argentinas, dicha iniciativa para reformar la ley no podrá ser presentada hasta el próximo año, donde si no se modifica, buscará despenalizar el aborto hasta la 14 semana de gestación, además de los casos hasta ahora permitidos: violación y riesgo en la vida de la madre.
Tras la votación del Senado, fueron diversas y contrastantes las respuestas de la sociedad argentina, mientras algunos celebraron el resultado, otros más lamentaron que Argentina siga siendo un país de «injusticias». «Nos tiraron con crucifijos, quizá sea el mismo sector que cuando nos desaparecían o nos torturaban daba media vuelta la cara», señaló el senador Pedro Gustavino.
Por su parte, los también senadores Fernando Solanas y Miguel Picheto pidieron a la ciudadanía no dejarse «llevar por la cultura de la derrota. Bravo, chicas, ustedes han levantado en alto el honor y la dignidad de las mujeres argentinas», aunque aún «nos deben el derecho que ganamos en la calle», señalaron.
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