El magnate encontró en la declaratoria de emergencia la posibilidad de acceder a recursos para el muro fronterizo.
Desde su campaña política en 2016, el presidente Donald Trump dio inicio con su idea de levantar un muro fronterizo. Hecho que busca consolidar a más de un año de que se realicen nuevas elecciones en Estados Unidos y con ello, emprender el camino hacia su reelección.
Sus dichos en contra de la comunidad latina y sobre todo en contra de los mexicanos reavivaron el racismo que solo se hallaba escondido muy en el fondo de la sociedad estadounidense. El segundo mandato consecutivo de Barak Obama terminaba y sus ideas de «pacificación» ya no gustaban; parte del gen estadounidense estar siempre arriba de los demás y en ello coinciden tanto el ex mandatario como el actual presidente, empero, el primero lo buscó siempre de manera sutil y el magnate siempre ha sido retador y directo con sus deseos.
De esta forma llegó a la presidencia, hablando del «America First», intentando el «Make America great again», buscando construir un muro para no tener «bad hombres», etcétera. Así, a más de dos años de haber iniciado su gestión, Trump hace un segundo gran esfuerzo por minar a los demócratas y emprender la construcción del muro fronterizo.
En el primer proceso, cerró el Gobierno. Las actividades de sus funcionarios cesaron casi en su totalidad y hubo pérdidas millonarias, cuyo costo aceptaron y encararon los demócratas. Trump tuvo que rebobinar, dar marcha atrás y amenazar con un segundo cierre en caso de que los opositores no abonaran el presupuesto para la pared divisora.
Un día antes de que declarara emergencia nacional, los demócratas cedieron un poco de dinero, sin que este fuera suficiente para la aspiración del presidente, razón que lo llevó a firmar la declaratoria, con la cual se declara una crisis por migración derivado del gran número de ilegales que fueron detenidos en la frontera. Con ello, busca acceder a fondos del Departamento de Seguridad y del Tesoro para poder financiar el muro.
En días pasados, el gobernador de California y la gobernadora de Nuevo México, retaron a Trump solicitando que las tropas que se encontraban en estos estados abandonaran sus funciones. Ahora, Trump ha ordenado movilizar 8 mil millones de dólares de los 5 mil 700 que exigió al Senado (de los cuales solo le otorgaron mil 300) de los cuales, 3 600 provienen de presupuestos militares; 2 500 de partidas antidroga del Pentágono; y 600 millones del Tesoro.
Los demócratas han acusado que esto es un precedente peligroso para Estados Unidos, puesto que muestra un grave abuso de poder. No obstante no son los únicos temerosos, puesto que dados los intercambios de poder que tan constantemente se ven en Estados Unidos, los republicanos han dicho que es posible que esta misma estrategia pueda ser usada por los demócratas en próximas instancias.
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