Exposición a temperaturas fuera del rango de 3 a 8°C degrada el medicamento; expertos advierten que el deterioro es imperceptible a la vista.
Vía NotiPress: La efectividad del tratamiento para la diabetes podría estar en riesgo debido a la degradación térmica de la insulina durante su transporte cotidiano. Según expertos, el medicamento puede perder su potencia si se expone a temperaturas fuera de su rango estable, un fenómeno que no genera señales externas claras, lo que lleva al paciente a creer que se está aplicando la dosis correcta cuando, en realidad, el fármaco ya no ofrece el efecto esperado.

En entrevista con NotiPress realizada el 16 de abril de 2026, Alberto Castillejo, director general de Active Medical, explicó que la insulina debe mantenerse estrictamente entre 3 y 8 grados centígrados mientras está refrigerada. Una vez fuera de la red de frío, el medicamento no debería superar los 20 o 22 grados antes de comenzar a degradarse, un reto mayúsculo en un país con climas tan extremos como México.
El riesgo invisible en la rutina diaria
El mayor peligro radica en que el deterioro no es visible. Según Castillejo, la insulina “se ve igual, se ve normal, pero pierde efectividad”. Este escenario provoca que el paciente o el médico confundan la falta de control glucémico con una dosis insuficiente, cuando el problema real es la conservación.
Los perfiles con mayor riesgo identificados son:
- Menores de edad que llevan el medicamento a la escuela.
- Deportistas y personas que pasan gran parte del día fuera de casa.
- Usuarios de transporte público o pacientes que dejan el medicamento dentro del automóvil, donde las temperaturas suben rápidamente.

Tecnología para la conservación
Ante este problema, se presentaron alternativas como Vivi Cap, un contenedor isotérmico para plumas de insulina que no requiere pilas, refrigeración ni recargas. El directivo señaló que el dispositivo cuenta con avales internacionales de la FDA (EE. UU.) y CE (Europa), además de contar con el registro de Cofepris en México.

Castillejo informó que, además de estar disponible en plataformas de comercio electrónico, la empresa se encuentra en gestiones con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para intentar incorporar esta tecnología en las licitaciones públicas, junto con los insumos tradicionales como jeringas y plumas, aunque el proceso aún no se concreta.
Finalmente, el especialista advirtió que esta vulnerabilidad térmica no es exclusiva de la insulina, sino que afecta también a otros tratamientos modernos como los medicamentos GLP-1 (utilizados para el control de peso y diabetes), por lo que la estabilidad térmica debe ser una prioridad en la educación del paciente.






