La polémica portada de Proceso deja ver que la noticia no es leída, sino conocida por un titular

La polémica portada de Proceso deja ver que la noticia no es leída, sino conocida por un titular.

Análisis. m. Distinción y separación de las partes de algo para conocer su composición/Estudio detallado de algo, especialmente de una obra o un escrito.

La revista Proceso fue vinculada, ―para mal―con aquel personaje que fue considerado por más de 12 años, la oposición; con ello, se olvida su historia y su motivo de existir. Una ola de polémica se desató ante su más reciente portada, que en su número 2192 coloca una fotografía del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador con un ceño duro. Lo acompaña el texto «AMLO se aísla. El Fantasma del fracaso».

Al respecto, se dijo mucho. Las redes sociales, ―objeto recurrente de estudio del reportero de ese semanario, Jenaro Villamil― mostraron un vuelco con tendencia a la confrontación en contra del semanario de información y análisis político.

Las dos posturas giraban en torno al extremismo. Me inmiscuí en los comentarios hasta que el señor Federico Arreola, tuvo el descaro de señalar a Proceso como un medio que dio la espalda al presidente electo. Como si en otras ocasiones, la postura de la revista hubiera sido cuidadosa ante los errores, dichos y actos del tabasqueño.

Quienes somos asiduos lectores de este semanario, entendemos la postura de la revista ante la situación que ha envuelto a Obrador en días recientes. El análisis se da principalmente entre el constitucionalista Diego Valadés y el reportero Álvaro Delgado; no gira en torno a lo ya sucedido, sino sobre la posibilidad. ¿Qué es el periodismo sin la prevención y la previsión?

Es evidente que los usuarios de redes sociales no ojearon ni hojearon la revista Proceso, ya que de haber sido así, sus sentencias no habrían sido tan superficiales. La portada no lo es todo, pero sí engloba en gran medida el pensar del medio de comunicación: es al mismo tiempo información y postura política.

La crítica hacia AMLO, levantó ámpula en Beatriz Gutierrez Muller, la esposa del futuro presidente, quien acusó que el tabasqueño aún no asume la presidencia y ya se señale su gestión como un fracaso. Al respecto, Rafael Rodríguez Castañeda, director del semanario en cuestión contestó: «Proceso es fiel a su historia y a la herencia de Julio Scherer García, a quien bien conoció usted: libres ante el poder y ante quienes aspiran a ejercerlo. Ni de izquierda ni de derecha. Sólo libres».

Tal dicho nos lleva, ―de nueva cuenta en este espacio― a lo dicho por el periodista Miguel Ángel Granados Chapa: «Los periodistas no pueden, ni deben, ser socios de los políticos. Por eso, a la larga, cada periodista está en el lugar que se merece. Y la gente lo sabe».

Es justamente bajo este argumento que Proceso toma distancia y vislumbra un panorama sinuoso en el sexenio que inicia el próximo primero de diciembre. ¿Qué si busca vender revistas? Sí, es muy probable. Pero no se hace vendiendo información falsa, sino un amplio panorama político y social digno de los fundadores del semanario.

Proceso no incurre en la irrelevancia dada a conocer como noticia, es oportuna. Se mete con quien se tiene que meter, no escatima por negocio. No es irrefutable, pero es precisa. Proceso se toca pero no se espere que caiga al primer golpe.

Por César J.G.

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