La utopía contemporánea
La utopía contemporánea

México es visto por los migrantes centroamericanos como una utopía.

El gobierno de México discute hacia sus adentros la posibilidad de establecer o no un nuevo aeropuerto; los migrantes, luchan por atravesar un muro en espera de una vida mejor.

Entre las utopías de los viajeros existe aquella en la que se espera que en las fronteras no haya muros sino puentes para atravesarlas de ida y vuelta. Nuestro país se encuentra en una verdadera encrucijada, mientras cierra sus puertas a los migrantes, en su cotidianidad se plantea la necesidad de construir un aeropuerto que permita crear nuevas rutas de transporte hacia otros países y por ello, llevar y atraer más turismo.

La caravana de migrantes, conformada por niños y niñas, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, huye de la violencia e inseguridad que su país le ha dotado. Pandillas, narcotráfico, poca oferta laboral y poca disposición de su gobierno para mejorar las condiciones, son parte de su problemática.

En busca de un lugar mejor en el cual desarrollarse, migran con miras Estados Unidos, la casa de la xenofobia. El presidente de este país, Donald Trump nunca se imaginó tener que lidiar con una situación de esta naturaleza: aquellos quienes ha tildado de violadores y asesinos están pidiendo ayuda del gobierno mexicano para llegar a la frontera de su territorio y comenzar quizás, una vida mejor.

La situación en México no es mejor, y es que aquí no es el ciudadano de a pie quien se mueve, sino la clase empresarial, quienes señalan a la sociedad mexicana por una ignorancia en materia de aeronáutica evadiendo su responsabilidad en dicho desconocimiento. Mientras el presidente electo ha pedido consultar al pueblo, el pueblo, según encuestas de grupos focalizados a ello, estiman que no es un tema que le interese a los mexicanos pero sí es uno en el que quieren participar.

De esta forma, Andrés Manuel López Obrador no solo se ha convertido en la utopía de sus propios connacionales, sino que ha sido nombrado también por los ajenos a esta nación de ser el próximo presidente de México, el que tiene buenas propuestas, nuevas ideas, el que quiere apoyar.

«si encuentro trabajo en México, me quedo», dijo uno de los tantos migrantes que han sido entrevistados por las cadenas periodísticas de nuestro país. Ahora, la falla del Obrador al frente del ejecutivo, ―en caso de que suceda―no solo afectará a los mexicanos, sino también a aquellos que ven en él un hombre que sacará del abismo y arrastrará el progreso desde Centroamérica y hasta la frontera colindante con Estados Unidos.

Cabe aquí reflexionar en torno a las palabras dedicadas a México por parte de Evo Morales, en las que pedía «mirar más hacia el cono sur». Es posible que si esto ocurriera, el avasallador e intimidante Estados Unidos no sería un monstruo como lo es ahora. Es posible que, codo con codo, Latinoamérica lograra tratados comerciales que impulsen el desarrollo de manera más justa y equitativa, sin embargo, esta es tan solo una utopía.

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