En 1986 Maradona, políticamente incorrecto como siempre ha sido, levantó la voz y criticó directamente a la FIFA por programar los partidos del mundial disputado en México a mediodía, con altas temperaturas y un sol que sofocaba a los jugadores y les exigía un esfuerzo físico mayor.
Los deportistas asoleados por el negocio - FOTO: HOY NOVEDADES

En 1986 Maradona, políticamente incorrecto como siempre ha sido, levantó la voz y criticó directamente a la FIFA por programar los partidos del mundial disputado en México a mediodía, con altas temperaturas y un sol que sofocaba a los jugadores y les exigía un esfuerzo físico mayor.

El enfado obedecía a que, si los partidos se jugaban a esa hora, en Europa era el horario estelar para la televisión y los anunciantes estaba más que puestos. El hecho no pasó a más y la final de ese torneo, el que convirtió a Maradona en campeón del mundo y en un dios para algunos de sus paisanos, se jugó a las 12 del día con un sol a plomo.

Este año el Australian Open se ha jugado con 39 grados centígrados. Estas condiciones ya provocaron que la tenista francesa Alizè Cornet sufriera un golpe de calor y se desplomara en la cancha. Su paisano, el excéntrico Gael Monflis, se pronunció al respecto y aseguró que le costaba respirar durante uno de sus encuentros.

Un argentino también ha levantado la voz en Melbourne, Juan Martín del Potro declaró: «si no puedo tomarme más de 25 segundos entre punto y punto, voy a colapsar». Esto en alusión a la regla que establece que los tenistas no pueden tomarse más de 25 segundos entre punto y punto.

Dos deportes y dos épocas distintas pero una constante: el negocio. Sí, los «dueños» del futbol se empecinaron en vender el mundial celebrado en nuestro país en el 86 al mercado europeo y lo pusieron en bandeja de plata aunque la salud de los verdaderos dueños se pusiera en riesgo.

Mientras que la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), encargada desde 1972 de regular a los varones en el «deporte blanco», sigue permitiendo la aparición de torneos de exhibición que, por cuestión de patrocinios, los deportistas tengan que acudir y, por consiguiente, aumentar su carga de trabajo y desgate físico.

Futbolistas y tenistas son profesionales y algunos de ellos, con su talento, hacen cosas que parecieran ser de otro mundo; sin embargo, son seres humanos que conocen el cansancio y recienten el desgaste. Rafael Nadal, quien recientemente se retiró del Abierto de Australia por lesión, manifestó que no sabe cómo estará su cuerpo cuando decida dejar el tenis profesional.

Climas extremos, torneos al por mayor y anuncios comerciales hacen ver a los deportistas más como un producto del mercado que podemos alcanzar con solo prender la televisión. Queda en manos de los organismos rectores de todos los deportes y a las marcas de toda índole cuidar a quienes les dan a ganar tanto dinero.

 

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