El director del Centro Geo aseveró que los sismos aceleraron «el hundimiento en algunos niveles de la ciudad».
Un estudio realizado por este centro detalló que algunas zonas se hundieron más que otras; especialistas en el tema advierten que si bien esta situación obedece a la condición del suelo de la ciudad, es preciso estar pendientes de las posibles consecuencias.
Los sismos no solo mueven a la capital del país, también la hunden. Sí, los movimientos telúricos que se presentaron en septiembre pasado aceleraron el hundimiento de la Ciudad de México. Así lo dio a conocer el Centro de Investigación de Ciencias de Información Geoespacial (Centro Geo), el cual detalló que la ciudad se desnivela en promedio 2.5 centímetros cada año, pero que el 2017 fueron aproximadamente 25 centímetros.
Esta información la recibió la Comisión de Reconstrucción, el encargado de entregar el estudio fue José Ignacio Chapela, director de Centro Geo. En el documento se establece que el día posterior al 19 de septiembre, la zona norte de las delegaciones Benito Juárez, Coyoacán, Venustiano Carranza, Iztapalapa y Gustavo A. Madero presentaron hundimientos de entre 16 y 25 centímetros.
Sobre este fenómeno, Miguel Castillo Cruz, experto en mecánica de suelos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), resaltó la importancia de estar atentos a posibles consecuencias, por ejemplo, daños en las tuberías. «Se debe de buscar equipos de última generación para ir previniendo la deformación de avenidas o la posible generación de socavones», acotó. Además, refirió que la extracción del subsuelo es la razón principal por la cual la ciudad se está hundiendo.
Por otro lado, Dora Carreón, del Centro de Geociencias de la UNAM, hizo referencia a la naturaleza del suelo capitalino: «el suelo de la ciudad es muy heterogéneo, tenemos una mezcla de materiales muy distintos: coladas de lava mezcladas con depósitos de lago, con arcillas suaves, con depósitos de rio».
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