México ya parece un pueblo sin ley, al más puro estilo de Pueblo Viejo en Sin City (película del director Robert Rodríguez que se basa en el comic de Frank Miler), en donde la policía no tiene permitido el acceso porque en ese territorio la ley son las prostitutas. En nuestro país la tira si tiene acceso pero una de dos: o son cómplices o no tienen las herramientas para actuar.
México: el pueblo en donde los políticos sucumben ante el crimen - FOTO: PROCESO

El reciente asesinato de Abel Montúfar Mendoza, candidato del PRI a una diputación local, es una muestra más de que el crimen toma cada vez más fuerza en México.

México ya parece un pueblo sin ley, al más puro estilo de Pueblo Viejo en Sin City (película del director Robert Rodríguez que se basa en el comic de Frank Miler), en donde la policía no tiene permitido el acceso porque en ese territorio la ley son las prostitutas. En nuestro país la tira si tiene acceso pero una de dos: o son cómplices o no tienen las herramientas para actuar.

Un botón de muestra es Guerrero. Sí, ese sureño y bellísimo estado en donde se encuentra Acapulco es sinónimo de violencia, sangres y muerte. La mala estrategia impulsada durante el sexenio pasado más que terminar con el narcotráfico lo multiplicó e impregnó en el país una narcocultura que cada vez es más palpable en México.

Por ejemplo, en el reciente proceso electoral en esa entidad ya van 12 aspirantes asesinados. El más reciente de estos casos ocurrió la tarde de ayer: Abel Montúfar Mendoza, candidato priista a diputado local, fue encontrado muerto en la cajuela de una camioneta.

Al escuchar la noticia fue inevitable pensar en Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa, quien el mes pasado declaró que le había pedido tregua a un narcotraficante de la región para que ya no se matara a más políticos. Y es que, por ejemplo, los últimos ocho días de febrero fueron asesinadas en Chilapa Dulce Nayely Rebaja (coordinadora del PRI) y Antonia Jaimes Moctezuma (precandidata del PRD).

En México no espanta el hecho de que un representante de la Iglesia tenga algún tipo de relación con el crimen, lo que resalta es que sea bajo el contexto en que se dio el encuentro. Ahora, en el caso de Montúfar Mendoza, se ha señalado en horas posteriores que ya había sido amenazado y que el político lo había hecho de conocimiento público.

Ahora es inevitable pensar en Ricardo Alemán y el inoportuno tuit que publicó el sábado pasado. Al periodista se le hizo fácil insinuar que uno de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador podría asesinarlo al citar ejemplos de personalidades que perdieron la vida a manos de un fan.

Estar detrás de un micrófono o pluma en los medios de comunicación (no solo en México sino en el mundo entero) trae condigo una responsabilidad que debe ser cubierta con profesionalismo y más en la actualidad que vive nuestro país, situación que Ricardo olvidó o quiso olvidar. Más desolador es ver la réplica que le hizo ayer Elihu Gil, al decir que «más de uno deseamos se le aplique un ‘Colosio al populista ese».

México no es un Pueblo Viejo pero si continúa con este andar pronto será un pueblo en el que la única ley será la de los criminales, quienes tratarán de  controlar el país no solo desde su negocio sino desde la mismísima cúpula del gobierno.

 

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