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La muerte del grupo de migrantes en Texas no debe pasarse por alto. Foto: Twitter.

La noticia del grupo de migrantes indocumentados abandonados a su suerte en un camión de carga frente a un Walmart en San Antonio, Texas nos explotó en la cara a todos. Ya sea porque la noticia de la muerte de 8 de ellos y la hospitalización de los otros 40, deshidratados, golpeados y olvidados en la parte trasera del vehículo, nos parezca algo fuera de lo común por nuestra lejanía con el fenómeno migratorio, o por el contrario, una triste situación conocida debido a que nuestro país es uno de los mayores expulsores de migrantes hacia Estados Unidos.

En ambos casos, si sólo observamos la noticia como un suceso más o una tragedia aislada, perderemos de vista el aspecto más importante que el tráfico de personas nos arroja: la total pérdida de respeto hacia la vida humana, pero sobre todo, la pérdida del potencial social y económico que estas muertes le dejan a nuestro mundo. Porque si la sociedad en la que vivimos se maneja de acuerdo a los intereses capitalistas que regularmente moldean las políticas públicas, lo mejor que se puede hacer es repasar el peso socioeconómico del trabajo migrante indocumentado sobre la economía mexicana y norteamericana.

Para empezar, la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, reconoce que hay 12, 027, 320 mexicanos viviendo fuera de México, de los cuales el 97.33% vive en los Estados Unidos de América. Ahora, los inmigrantes indocumentados mexicanos no son los únicos que viven en el vecino país. De acuerdo al centro de investigaciones Pew, en un artículo de El Economista hay aproximadamente 11.1 millones de inmigrantes indocumentados viviendo en Estados Unidos, lo que representa el 3.5% de la población total.

Pero, ¿qué significan estos migrantes para la fuerza laboral de Estados Unidos? Mucho. La fuerza laboral migrante indocumentada está compuesta por 8.2 millones de personas, de acuerdo a un conteo del 2007. Y como lo explica el artículo de El Economista la mayoría de los indocumentados trabajan en el sector agrario (26%) y en la construcción (15%).

Y, ¿qué significa la fuerza migrante indocumentada para la economía de nuestro país? Significa mucho más de lo que nuestras autoridades quieren reconocer, ya que sólo en marzo de este año, de acuerdo a datos del periódico ya citado, «ingresaron a México 2,520 millones de dólares por concepto de remesas, su mayor monto mensual en más de ocho años, lo que significó un repunte de 15.1% respecto a igual mes del 2016».

Incluso, el Banco de México informó que «en el primer trimestre del 2017, las remesas de mexicanos en el extranjero sumaron 6,640 millones de dólares, un crecimiento de 7.0% respecto al mismo periodo del año pasado». 6, 640 millones de dólares. Nada más eso nos dan los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Por ello, si es tanto el dinero que los migrantes aportan a la economía nacional, ¿cómo puede ser que los derechos de los migrantes signifiquen tan poco para el gobierno mexicano?

La muerte de los inmigrantes, olvidados en la parte trasera de un vehículo de carga, dejados a su suerte y teniendo qué compartir turnos para respirar por un hoyo para no morir en el interior de ese camión, debe ser un llamado de alerta para las instituciones mexicanas para marcar un antes y un después en la protección de los derechos humanos de los migrantes. Porque si seguimos permitiendo como sociedad que una de las mayores fuentes de ingresos para la economía nacional, muera olvidada en la parte trasera de un camión de carga, ¿qué futuro nos puede esperar como país?

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