El actual delegado de la Cuauhtémoc tuvo un leve distanciamiento con Morena tras la encuesta que dejó a su homóloga de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, a nada de convertirse en la candidata del partido a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
Pero el buen Richi nunca negó la cruz de su parroquia –y no me refiero al PRI– porque en ningún momento se deslindó del líder nacional de Morena y dos veces candidato a llegar a Los Pinos (si pierde la tercera se convertirá oficialmente en el Cruz Azul de la política mexicana): Andrés Manuel López Obrador.
Ambos tienen su origen político en el tricolor pero los dos tomaron su distancia con «la mafia del poder» cuando su carrera política buscó más tierra. Richi ha sido fiel escudero y compañero de andanzas de AMLO desde que éste le dijo adiós al PRD para crear su propio partido.
Es por esto que si bien el delegado de la Cuauhtémoc recurrió al «voto por voto» y «casilla por casilla» para aclarar el triunfo de Sheinbaum, siempre manejó el discurso de que el tabasqueño «es el mexicano con mayor autoridad moral en el país para ser presidente». Mientras que AMLO ha declarado que si ahora sí gana las elecciones presidenciales Richi es el ideal para ser el secretario de gobernación durante su administración.
Esto pese a los múltiples señalamientos que se le han hecho a la administración Monreal en la Cuauhtémoc: desvío de recursos de gente cercana, desalojos de indigentes para «recuperar espacios públicos» –siendo el de la Plaza de la Ciudadela el más cuestionado–, el incidente con la producción de Alfonso Cuarón y el otorgamiento de contratos de obras y servicios a los amigos de su hija y a empresas de Zacatecas.
Aun así en el momento de ruptura Morena-Monreal aparecieron los pretendientes. El recientemente conformado Frente Ciudadano por México y el PRI –ya con Eruviel a la cabeza– buscaron a Richi para ofrecerle la candidatura; no obstante desechó ambas propuestas. Situación que agradeció AMLO, pues si hubiese aceptado irse con «la mafia del poder» ahí terminaban su idilio.
Ahora como bien dijo Monreal, tras el sismo del 19 de septiembre el tablero político cambió –si no pregúntenle a Mancera– y la popularidad de Sheinbaum bajó un poco tras el ligero desliz que tuvo al inicio en el caso Rébsamen pero lo supo corregir a tiempo y parece que sí será su nombre el que aparezca en la boleta. Mientras tanto Richi ya recibió la propuesta de AMLO para ser el dirigente nacional de Morena mientras él se lanza con todo en su campaña para por fin ser el presidente de México.
Así que Monreal supo apreciar el reacomodo y mantiene aspiraciones políticas en juego, incluso ha osado decir que sigue escuchando ofertas de aquí en adelante. Pero a decir verdad no se ve cómo se aleje de AMLO con el 2018 a la vuelta de la esquina, más bien le tocará limar asperezas con Sheinbaum y darle las herramientas necesarias para potenciar su alcance y adueñarse de la capital. Veremos qué dicen el Frente y el PRI…
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