El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sigue recibiendo presión para que presente su renuncia al cargo, en esta ocasión fue otro paro nacional la forma en la cual los nicaragüenses buscan que deje la presidencia. De esta forma hoy las calles del país centroamericano amanecieron desoladas, con los mercados sin actividad, negocios cerrados y transporte público vacío.
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Desde el 18 de abril Nicaragua atraviesa una crisis político-social.

El paro se realiza a unos días de que Ortega encabece la celebración del 39 aniversario de la Revolución Sandinista en Nicaragua.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sigue recibiendo presión para que presente su renuncia al cargo, en esta ocasión fue otro paro nacional la forma en la cual los nicaragüenses buscan que deje la presidencia. De esta forma hoy las calles del país centroamericano amanecieron desoladas, con los mercados sin actividad, negocios cerrados y transporte público vacío.

Esta inconformidad con el régimen de Ortega ha desatado una crisis humanitaria en Nicaragua que ha dejado más de 351 muertos, de acuerdo con diversas organizaciones humanitarias. En la manifestación de ayer, por ejemplo, murieron al menos cinco personas durante una de las protestas.

Con el anterior paro nacional, que se realizó el pasado 14 de junio,  se logró que Ortega le diera acceso a Nicaragua a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos después de 11 años de prohibición.

Ambas organizaciones han indicado que el gobierno de Ortega es responsable de violaciones de derechos humanos («asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven») en las protestas que se suscitaron el pasado mes de abril en Nicaragua.

El estudiante Lesther Alemán, uno de los organizadores del paro nacional, externó lo siguiente: «Queremos demostrarle al dictador (Ortega) que el pueblo llena las calles y vacía las calles cuando quiera, aunque repriman, amenacen y obliguen a los trabajadores estatales a ser serviles de un dictador».

Ayer se presentaron varias manifestaciones multitudinarias en diferentes ciudades de Nicaragua y para mañana se tiene prevista una caravana de automóviles que, aunadas con el paro nacional de hoy esperan tener un impacto en Ortega y orillarlo a renunciar. En este sentido cabe recordar que en 1979 un paro nacional que duró varias semanas propició el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza Debayle.

 

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