Las medidas dispararán el déficit por encima del 3%
Llaman chalecos amarillos a comenzar con las mesas de debates.
Con la intención de frenar las protestas de los denominados «chalecos amarillos», en las principales ciudades de Francia, el presidente Emmanuel Macron decidió anunciar una serie de medidas encaminadas a favorecer parte de las demandas de los manifestantes.
Así, entre las principales iniciativas del mandatario francés se encuentran un incremento al salario mínimo, el cual pasará de 1.200 euros al mes a 1.300 euros, a partir del primer día de 2019; además de eliminar los impuestos a las horas extras de trabajo, una prima de fin de año libre de impuestos y el retraso a la alza de los combustibles, al menos durante los próximos seis meses.
Sin embargo, al mencionar que será el Estado quien cubra el aumento salarial a los empleados (no será cubierto por las empresas), algunos especialistas ven un incremento en el déficit superior al 3 por ciento límite europeo, lo cual implicaría, según algunos especialistas, un gasto a las arcas públicas por 8.000 y 10.000 millones de euros.
Ante las declaraciones de los detractores del gobierno de Macron, quienes catalogaron como una «una comedia» a las acciones del gobierno que «lamentablemente llegaron demasiado tarde», el presidente de la Asamblea Nacional, Richard Ferrand, confirmó el incremento del déficit, no obstante, mencionó que será solo por un periodo «estrictamente temporal».
Ferrand recordó que durante 2017 Francia, por vez primera en la última década, consiguió mantener un déficit por debajo del 3 por ciento, establecido en Bruselas, por lo cual se dijo seguro de que el Gobierno vuelva a respetar ese límite en el año 2020; a pesar de ello, parece no nor una garantía para la Unión Europea.
De esta manera ha culminado la cuarta jornada de protestas de los chalecos amarillo, con miles de detenidos y heridos, entre ciudadanos franceses y elementos de la policía, sin embargo, las tensiones aún continúan, pues el discurso y las promesas del presidente de Francia parecen no convencer a todos los manifestantes, quienes no han abandonada las principales plazas y rotondas de París (entre otras ciudades), a la espera de terminar con las confrontaciones y comenzar «la hora de los debates», señaló el representante del movimiento Jacline Mouraud.
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