Moscú advierte a la Alianza Atlántica sobre posibles ataques a centros de decisión europeos si se bloquea el enclave báltico, mientras la OTAN tacha la retórica de “irresponsable e inútil”.
Rusia ha elevado la tensión geopolítica a niveles no vistos desde la Guerra Fría al advertir formal e informalmente a la OTAN que recurrirá a su arsenal nuclear si la alianza occidental intenta cortar o bloquear Kaliningrado. A través de una nota diplomática enviada a la sede del organismo en Bruselas y respaldada por declaraciones del presidente Vladimir Putin, el Kremlin sostuvo que cualquier intento de aislar esta región estratégica desencadenará una respuesta militar inmediata.

De acuerdo con el documento al que tuvo acceso la prensa internacional, Moscú acusa a las naciones occidentales de seguir un “curso peligroso e imprudente” que conlleva un alto riesgo de derivar en un conflicto armado directo. Asimismo, la advertencia rusa contempla de forma explícita la posibilidad de realizar ataques contra los centros de toma de decisiones en los países miembros de la alianza desde el primer momento en que se registre una agresión.
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Vladimir Putin reafirma la postura de Moscú en el foro de Valdái
Durante su intervención en el foro político anual de Valdái, el presidente ruso Vladimir Putin reiteró que el país utilizará «todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición» ante un eventual ataque al territorio enclave. “Si se llegara a un ataque directo contra Rusia, en este caso contra Kaliningrado, la cuestión del uso de todo tipo de armas que tenemos estaría sobre la mesa”, aseveró el mandatario, aclarando al mismo tiempo que Rusia no planea atacar a ninguna nación europea a menos que sea provocada.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y la vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zakharova, calificaron la misiva diplomática como un “recordatorio oportuno” dirigido a los sectores más duros de Europa. La diplomacia rusa sostiene que las maniobras militares de la OTAN, los vuelos de reconocimiento e inteligencia y los intentos de interceptar buques en el mar Báltico representan un acoso inaceptable a las rutas de abastecimiento rusas.
La OTAN rechaza el chantaje nuclear y reafirma su carácter defensivo
La respuesta de la Alianza Atlántica no se hizo esperar. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tildó las amenazas de Moscú como “innecesarias e inútiles”, recordando que la organización opera estrictamente como una alianza defensiva. “Putin sabe que nunca podrá ganar contra la OTAN”, declaró Rutte durante una conferencia de defensa en Bruselas, añadiendo que no considera real un riesgo inminente de ataque atómico y que la alianza no se dejará intimidar en su respaldo a Ucrania.

En una contestación formal por escrito, la OTAN instó a la Federación Rusa a cesar de inmediato su invasión en Ucrania y detener su “comportamiento temerario y retórica nuclear irresponsable”. La organización garantizó que ninguna de sus misiones en la zona —incluida la iniciativa Baltic Sentry destinada a proteger la infraestructura energética y de telecomunicaciones submarina— representa una amenaza para la soberanía o la integridad territorial del Estado ruso.
Kaliningrado: el tablero más vulnerable de la guerra híbrida en el Báltico
Encajonado entre Polonia y Lituania, Kaliningrado es un enclave fuertemente militarizado que representa tanto un punto de proyección de poder como una extrema vulnerabilidad logística para Rusia. Tras la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN, el mar Báltico ha pasado a estar bajo una abrumadora presencia aliado-occidental, incrementando la paranoia del Kremlin respecto a un eventual bloqueo naval o terrestre a través del corredor de Suwalki.
De igual manera, los servicios de inteligencia europeos acusan a Rusia de utilizar Kaliningrado como plataforma para intensificar una “guerra híbrida” contra Europa, que abarca desde la interferencia de señales GPS a la aviación comercial hasta actos de sabotaje, incendios provocados y campañas de desinformación.

Analistas internacionales advierten que la presión sobre las rutas bálticas y las firmes líneas rojas de Moscú sitúan a ambas potencias en un rumbo de colisión con un grave riesgo de error mutuo de cálculo, en un momento en que la guerra en Ucrania se encamina a cumplir su quinto año sin una salida diplomática a la vista.
Información de medios.
XSB






