El Niño, uno de los fenómenos naturales que más altera el clima mundial, puede que tenga su versión más fuerte en este 2026.
La comunidad científica internacional y expertos de la UNAM mantienen bajo estrecha vigilancia el desarrollo de condiciones oceánicas que sugieren la llegada de un fenómeno de El Niño de magnitud devastadora, catalogado ya como “Niño Godzilla”. Según reportes de The Washington Post y diversos meteorólogos, existe una alta probabilidad de que este evento eleve las temperaturas del Pacífico a niveles récord, superando cualquier registro histórico reciente.

Paul Roundy, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Albany, advirtió que “existe un potencial real para el evento de El Niño más intenso en 140 años”, superando incluso los episodios extremos de 1982, 1997 y 2015.
El combustible de la meteorología extrema
Este fenómeno se distingue por un calentamiento anómalo y profundo de las aguas superficiales, lo que altera drásticamente la circulación del aire a nivel global. El pronóstico del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos (ECMWF) estima que el punto máximo de fuerza se alcanzará en octubre, con un calentamiento que podría llegar hasta los 2.5 °C.
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Este exceso de energía térmica acumulada funciona como “combustible” para los ciclones tropicales. De acuerdo con la Gaceta UNAM, este escenario facilita que los sistemas meteorológicos alcancen niveles de peligrosidad extrema en periodos de tiempo muy cortos, citando como precedente el caso del huracán Otis en 2023.
Las fases del “Godzilla” climático
La evolución de este fenómeno hacia una categoría extrema se define por cuatro pasos críticos:
- Acumulación térmica: El agua registra temperaturas varios grados arriba de la media histórica.
- Debilitamiento de vientos alisios: Impide que el agua cálida se desplace, concentrando el calor.
- Retroalimentación oceánica: El calor se transfiere a la atmósfera, modificando patrones de lluvia y sequía en los continentes.
- Zonas hipóxicas: La falta de oxigenación en el agua consolida “zonas muertas” en el océano.
Crisis climática y recurrencia
Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la frecuencia de estos eventos es una señal inequívoca de la crisis climática actual. Las autoridades académicas subrayan que, debido al calentamiento global, fenómenos que antes eran excepcionales ahora presentan una mayor probabilidad de impacto anual, poniendo a prueba sectores estratégicos como el agro y el energético.








