Un ‹quid pro quo› al mero estilo del viejo PRI
Un ‹quid pro quo› al mero estilo del viejo PRI. Foto: Especial

La llegada de Juárez Cisneros al CEN devela la inclusión de la polvienta maquinaria priista.

El PRI sacrificó a uno de sus rostros jóvenes para que un tricératops de la vieja guardia rescate del tercer lugar a Pepe Meade.

De acuerdo con la Real Academia Española, quid pro quo es una «cosa que sustituye a algo equivalente o que se recibe como compensación por ello». En El silencio de los corderos, el doctor Hannibal Lecter propone un quid pro quo a la agente del FBI, Clarice Starling, cuando le expone que, para poder guiar la captura de Buffalo Bill, ella tendrá que compartirle recuerdos de su infancia. Algo similar ocurrió en las filas del PRI-nosaurio, quien aplicó la máxima del quid pro quo al retirar a Enrique Ochoa y nombrar al salinista René Juárez Cisneros como nuevo líder nacional. En otras palabras, el Institucional sacrificó a uno de los rostros jóvenes del partido para que un tricératops de la vieja guardia rescate del tercer lugar a su candidato presidencial Pepe Meade.

Y aunque mucho se comentó sobre si remover al exdirector de la CFE, quien junto a Aurelio Nuño era uno de los mayores responsables de la campaña electoral, fue una decisión tomada directamente por Meade Kuribreña, por el partido o por el mismísimo Enrique Peña Nieto, la realidad es que la llegada del ex gobernador guerrerense al CEN dejó entrever la inclusión de la polvienta maquinaria priista en la contienda de este 2018.

Así pues, Cisneros, cercano a la dinastía Ruiz Massieu, a Beltrones y a Osorio Chong,  no ha discriminado invitación alguna para emplear los micrófonos de distintos medios de comunicación y ―en lugar de reñir con las dirigencias de los partidos opositores― promover hasta el cansancio la imagen de su «amigo Pepe Meade»; sin embargo, a 47 días de la fecha marcada en el calendario, la idea de superar, por lo menos, a Ricardo Anaya, es una tarea por demás compleja.

Además, el viejo lobo de mar tendrá otras prioridades de las cuales ocuparse en casi dos meses, pues en Proceso, un reportaje de José Gil Olmos dio cuenta de aquellas voces priistas que critican duramente las decisiones de Aurelio Nuño y su equipo de asesores, tachados de inexpertos y soberbios, así como responsabilizados de los pésimos resultados que hasta ahora lleva la campaña.

Por ende, este enroque en la contienda representa un quid pro quo más, pues, de no orquestarse una estrategia de partido que sí logre la aceptación del electorado, distinta al fallido concepto del «candidato ciudadano», la sustitución de caballo a media carrera podría ser la moneda de cambio por una flor gris que adorne el sepulcro de las candidaturas priistas, tal como sucediera en el 2000, con Francisco Labastida, y en 2006 con Roberto Madrazo.

Definitivamente, en estos días será posible atestiguar si la figura de René Cisneros es capaz, no solo de levantar la imagen de José Antonio Meade, sino de unir a padrinos y apadrinados en el Revolucionario Institucional o, por el contrario, si perder las presidenciales frente a López Obrador y Ricardo Anaya significaría, apenas, el principio de una nueva crisis en el partido, que se traduzca en otros 12 años, por lo menos, sin llegar a la silla presidencial.

Pa´ llevar: Este lunes, se publicó una encuesta de dudosa procedencia que pone en primer lugar a AMLO, con 35 puntos en la intención de voto; a José Antonio Meade, con 29; a Ricardo Anaya, con 27 y a Margarita Zavala, con 7, ¿en qué dimensión paralela estará pasando esto?

   Por: Edgardo V.L              

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