A consecuencia de que en el Hospital Materno Infantil de Vicente Guerrero, ubicado en Chimalhuacán, los médicos le pidieran a una mujer de 27 años a punto de dar a luz tener que esperar cuatro horas para ser atendida, la joven no tuvo más opción que tener a su bebé en la calle, ayudada por varias personas que se percataron de su estado, quienes le auxiliaron a recibir al bebé.
Con su hijo en brazos y envuelto en ropa, los médicos del Hospital Vicente Guerrero internaron a la madre y al bebé para valorar su estado de salud, el cual, fue reportado como bueno, el niño pesó 3.170 kilogramos y midió 49 centímetros, pero fue medicado con antibióticos para prevenir alguna infección.
Después de lo sucedido, el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), separó de sus cargos al director del nosocomio y a la ginecóloga encargada de urgencias, a fin de investigarlos por presunta negligencia médica y, en su caso, sancionarlos conforme a los protocolos.
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